{"provider_url": "https://www.elvalledeturon.net", "title": "A modo de pre\u00e1mbulo", "html": "<p style=\"text-align: justify\"><br />\r\n<strong>por Ernesto Burgos </strong><br />\r\n&nbsp;</p>\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify\"><img src=\"https://www.elvalledeturon.net/cultura/fotografia/jose-luis-soto/la-obra/phares-01a.jpg\" title=\"Phares-01a.jpg\" height=\"299\" width=\"400\" alt=\"Phares-01a.jpg\" class=\"image-right\" />A lo largo de la historia los hombres hemos ido dejando sobre el paisaje huellas que ahora nos recuerdan otras formas de vida, muchas veces ya desaparecidas y que sin embargo sobreviven a su propia funci\u00f3n recordando a las gentes que las construyeron. As\u00ed, los faros abandonados son, involuntariamente, el mejor monumento a aquellos que un d\u00eda se quedaron para siempre en la mar, o los molinos de viento, con sus aspas muertas, evidencian un esfuerzo de siglos para aliviar el hambre con el producto de las tierras resecas del interior</p>\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;</p>\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify\">En nuestros valles tambi\u00e9n tenemos enormes chimeneas marcando el punto exacto donde alguna vez existieron industrias que dieron vida y sustento a las familias trabajadoras; pero si hay una estructura que nos identifique y nos recuerde lo que somos -y sobre todo lo que fuimos- es sin duda el castillete minero, se\u00f1al de una \u00e9poca concreta, apenas siglo y medio, tan breve para la histona que seguramente dentro de otro siglo y medio se recordar\u00e1 s\u00f3lo como una an\u00e9cdota. Y cuando lleguen esos d\u00edas, ellos, los restos materiales que nos van a sobrevivir, ser\u00e1n las \u00fanicas pruebas de que este mundo existi\u00f3 realmente.</p>\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify\"><img src=\"https://www.elvalledeturon.net/cultura/fotografia/jose-luis-soto/la-obra/pozu-san-inocencio-figaredo.jpg\" alt=\"Pozu San Inocencio-Figaredo.jpg\" title=\"Pozu San Inocencio-Figaredo.jpg\" width=\"640\" height=\"265\" /><br />\r\nHubo un tiempo en que aqu\u00ed todo era orbayu, silencio y verde; entonces las monta\u00f1as estaban salpicadas de peque\u00f1as aldeas y quintanas con h\u00f3rreos varas de hierba, muretes y cuadras, mientras en el llano las casas, los lagares, los puentes y las iglesias eran m\u00e1s grandes y algunas plazas abiertas serv\u00edan para albergar los mercados y las ferias. En esa \u00e9poca, que dur\u00f3 siglos, todas las ma\u00f1anas eran iguales y las estaciones del a\u00f1o se repet\u00edan con el ritual que insinuaba la naturaleza y marcaban las personas.<br />\r\n&nbsp;</p>\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify\">El carb\u00f3n siempre hab\u00eda estado debajo de aquel mundo, aunque a nadie le importase, pero una ma\u00f1ana alguien le dio un valor: ofreci\u00f3 unas monedas por un par de paladas y luego m\u00e1s por un cesto lleno -el primero-o Poco despu\u00e9s solo qued\u00f3 el orbayu, pero el silencio se perdi\u00f3 entre el ruido machac\u00f3n de las fraguas, el entrechocar de las vagonetas y los desmesurados suspiros de las m\u00e1quinas de vapor y sobre el verde fueron naciendo peque\u00f1as manchas negras que crecieron deprisa hasta oscurecerlo todo.</p>\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify\"><br />\r\n<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/cultura/fotografia/jose-luis-soto/la-obra/luis-de-pervaca.jpg\" title=\"luis de pervaca.jpg\" height=\"355\" width=\"400\" alt=\"luis de pervaca.jpg\" class=\"image-right\" />Y ese mundo nuevo de trabajo y esfuerzo, de polvo negro y enfermedad, pero tambi\u00e9n de compa\u00f1erismo y lucha, donde incluso hubo tiempo para gestar una revoluci\u00f3n, fue el mundo de los castilletes. Cualquiera de estos armazones puede contar sus propias historias de alegr\u00eda y de sufrimiento, porque el movimiento de su rueda hizo girar el destino de quienes la precisaban cada d\u00eda para descender a un mundo oscuro, mucho m\u00e1s escondido que las ra\u00edces de 105 \u00e1rboles, tan negro y tan lejos que ni los animales que viv\u00edan en el mismo suelo, bajo los prados, sab\u00edan nada de \u00e9l.</p>\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify\"><br />\r\nLuego todo fue demasiado r\u00e1pido, apenas cinco o seis generaciones, y los c\u00edclopes de hierro que se hab\u00edan levantado m\u00e1s altos que las espada\u00f1as de las capillas y las copas de los tejos para hacer girar sus poleas gigantescas empezaron a enmudecer sin darse cuenta de que, cuando el \u00faltimo minero se fuese, s\u00f3lo iban a quedar ellos, pudri\u00e9ndose como un anacronismo nacido sobre la tierra inmaculada o, al contrario, admirados con el respeto que se debe al testimonio material de una \u00e9poca que aquellos que nos sucedan tienen derecho a conocer <em><strong>De nosotros depende.</strong></em><br />\r\n&nbsp;</p>\r\n", "author_name": "", "version": "1.0", "author_url": "https://www.elvalledeturon.net/author/jorgevarela", "provider_name": "El valle de Turon", "type": "rich"}