{"provider_url": "https://www.elvalledeturon.net", "title": "Ir a mores", "html": "<h5><img src=\"https://www.elvalledeturon.net/historia/autores/carlos-veaga-zapico/que-cada-palo-aguante-su-vela/que-cada-palo-aguante-su-vela-1/dni.jpg/image_preview\" title=\"DNI\" height=\"121\" width=\"160\" alt=\"\" class=\"image-left\" />Recuerdos a media tarde<br />\r\n<br />\r\nCarlos Vega Zapico</h5>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">&nbsp;</h3>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">&nbsp;</h3>\r\n\r\n<h2 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: center;\">\u00bfVamos a mores?</h2>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">&nbsp;</h3>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">Septiembre era para los \u201cguajes\u201d, de mi \u00e9poca un mes un tanto especial. Supon\u00eda la vuelta de vacaciones, el reencuentro con los habituales amigos y compa\u00f1eros, la celebraci\u00f3n de nuestras tradicionales Fiestas del Cristo de la Paz con lo que todo eso conllevaba \u2013caballitos, carrozas, alumbrado, gigantes y cabezudos- y el nerviosismo de la vuelta al colegio. Pero, tambi\u00e9n, en nuestros ratos libre, supon\u00eda algo habitual en aquellos tiempos: \u201cir a mores\u201d.</h3>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\"><img src=\"https://www.elvalledeturon.net/historia/autores/carlos-veaga-zapico/ir-a-mores/mores.jpg/image_preview\" title=\"Mores\" height=\"366\" width=\"650\" alt=\"\" class=\"image-right\" /></h3>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">Desde que comenzaba el calor all\u00e1 por \u00faltimos de junio primeros de julio, observ\u00e1bamos como \u201cen los matos\u201d de todo el Valle, iban apareciendo esas peque\u00f1as flores de color blanco y/o rosa/malva/violeta que poco a poco ir\u00edan dando paso a unos diminutos puntos que, con el tiempo, ser\u00eda el&nbsp; fruto de la mora. La abundancia de ellas era tal, que no hab\u00eda que esforzarse mucho para obtener una buena cantidad que saciase nuestra infantil ansiedad. Recuerdo como primero las \u00edbamos metiendo en un bote, l\u00f3gicamente nos \u201ctir\u00e1bamos\u201d a las m\u00e1s grandes. Luego, despu\u00e9s de lavarlas, lo que muchas veces no hac\u00edamos, las pas\u00e1bamos a una botella de cristal que generalmente sol\u00eda ser de alg\u00fan refresco de la \u00e9poca. Con un palo, que previamente hab\u00edamos preparado, comenz\u00e1bamos a machacarlas hasta lograr sacarles el zumo que chup\u00e1bamos del palo como verdadero manjar hasta quedar saciados. Lo del palo que serv\u00eda de \u201cmachacante\u201d ten\u00eda su peque\u00f1a historia. Sol\u00eda ser&nbsp; una rama&nbsp; de casta\u00f1o que pel\u00e1bamos, lo suficientemente gruesa como para que no rompiera a la primera intentona del \u201cproceso productivo\u201d. Otras <img src=\"https://www.elvalledeturon.net/historia/autores/carlos-veaga-zapico/ir-a-mores/machacando-mores.jpg/image_preview\" title=\"Machacando mores\" height=\"560\" width=\"650\" alt=\"\" class=\"image-left\" />veces era de ablano que por lo general eran m\u00e1s derechas y m\u00e1s gruesas. Hab\u00eda quien la guardaba de una ocasi\u00f3n para otra, lo cierto es que los primeros \u201cchupes\u201d resultaban de lo m\u00e1s desagradable, quiz\u00e1s por la mezcla de la sabia de las ramas con la mora, luego, poco a poco el sabor iba cambiando haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s agradable al paladar. Era un ritual que repet\u00edamos una y otra vez d\u00eda tras d\u00eda. No sab\u00edamos, nosotros, que la mora era depurativa, t\u00f3nica, antiescorb\u00fatica, ni que su jugo pod\u00eda usarse para gargarismos en caso de anginas, aftas y/o estomatitis. Simplemente formaba parte de nuestro entretenimiento infantil. Desgraciadamente nuestro ritual sol\u00eda terminar con la camisa llena de unas manchas negras que haciendo caso del dicho popular \u201cla mancha de una mora con otra verde se quita\u201d hac\u00edamos m\u00e1s grandes al \u201cresfregarlas\u201d para intentar llegar a casa sin rastro de ellas. Claro est\u00e1 que no lo consegu\u00edamos por lo que la tarde sol\u00eda terminar con el castigo correspondiente.</h3>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">&nbsp;</h3>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">A\u00f1os m\u00e1s tarde, volv\u00ed a&nbsp; pasar una tarde cogiendo moras, en poco tiempo media botella de ellas que luego con tranquilidad y cuidado machaqu\u00e9 y saboree al \u201cviejo estilo\u201d. Como la recolecci\u00f3n fue demasiado abundante dediqu\u00e9 parte a la <img src=\"https://www.elvalledeturon.net/historia/autores/carlos-veaga-zapico/ir-a-mores/llegan-los-oricios.jpg/image_preview\" title=\"Llegan los oricios\" height=\"474\" width=\"650\" alt=\"\" class=\"image-right\" />preparaci\u00f3n de una tarta casera que hizo las delicias de quienes tuvieron la oportunidad de probarla. Recordamos viejos tiempos y nos comprometimos a repetir la experiencia infantil con algunos a\u00f1os de m\u00e1s porque recordar tambi\u00e9n es vivir.</h3>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">&nbsp;</h3>\r\n\r\n<h3 style=\"color: rgb(136, 136, 136); text-align: justify;\">Cumpliendo inexorablemente con el ciclo de la sabia naturaleza, a\u00fan no han desaparecido las moras cuando ya los casta\u00f1os comienzan&nbsp; a mostrarnos&nbsp; los primeros \u201coricios\u201d que, con tiempo adecuado, dar\u00e1n paso a la sabrosa casta\u00f1a que tanto abunda en nuestro Valle. Pero, ese, es otro tema para recordar cuando llegue el tiempo \u201cde ir a elles\u201d.</h3>\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;</p>\r\n\r\n<p><strong>&nbsp;\u00a9 Carlos Vega Zapico,&nbsp;&nbsp;Valle del Tur\u00f3n, septiembre de 2014</strong></p>\r\n", "author_name": "", "version": "1.0", "author_url": "https://www.elvalledeturon.net/author/jorgevarela", "provider_name": "El valle de Turon", "type": "rich"}