{"provider_url": "https://www.elvalledeturon.net", "title": "Caminando por el valle", "html": "<h5><em>A Tur\u00f3n se llega por muchos caminos, como a Roma.</em></h5>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nEl m\u00e1s transitado es el que marca la propia orograf\u00eda, la que le da nombre: Valle de Tur\u00f3n. Un trayecto grabado desde siempre en la memoria. Remontando su cauce, el r\u00edo nos va mostrando por aldeas, prados y caser\u00edas su clara genealog\u00eda hasta llegar a su<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/caminando-por-el-valle/caminando-montaje.jpg/image_large\" title=\"Caminando montaje.jpg\" height=\"547\" width=\"600\" alt=\"Caminando montaje.jpg\" class=\"image-right\" /> nacimiento en la fuente de La Rig\u00e1.<br />\r\n<br />\r\nPero hoy, sin embargo, me adentro en el valle de una forma m\u00e1s abrupta, con una subida en r\u00e1pido ascenso por la empinada ladera. Curva y contracurva, de bruces contra la monta\u00f1a. Olvido en un momento la ruta aprendida por la que discurr\u00eda un tren con vagones de madera repletos de mineros, mujeres con la compra del economato y ni\u00f1os alegres disfrutando de un carrusel con silbido y humo de una m\u00e1quina real.<br />\r\n<br />\r\nDe Tur\u00f3n a Figaredo\u2026 en ese tren del recuerdo.<br />\r\n<br />\r\nY emprendo, como el poeta, caminos de la tarde: Vegalafonte, La Ceposa, El Riquixu, Carcarosa y tanto lugares, tantos nombres que son un recital de toponimia con el que nos deleita Xulio Concepci\u00f3n. Saber qu\u00e9 significan y de d\u00f3nde proceden los nombres de los pueblos es tanto como conocer su historia. En un abrir y cerrar de ojos saltamos de lo urbano a lo rural, del asfalto al bosque y la prader\u00eda. El olor a hierba reci\u00e9n cortada despierta al ser darwiniano que llevamos dentro. Un para\u00edso natural es el valle turon\u00e9s. Nada que ver con la opini\u00f3n simple de los que se han parado en el tiempo, los que desconocen y todav\u00eda creen que \u00e9ste es un lugar angosto y oscuro, negro. Que no, que ya no hay carb\u00f3n, que ya hace a\u00f1os que florecen las escombreras. Que El Valle de Tur\u00f3n es otra cosa.<br />\r\n<br />\r\nPorque la historia minera es verdad que pesa, pero no aplasta. El pasado tiene el lugar privilegiado que le corresponde y convive en armon\u00eda con un presente de paisaje excepcional. Por montes, laderas, bosques, caminos, asoman bocaminas, castilletes o verdes escombreras. Vestigios formando un rico patrimonio que enriquece la historia del pueblo. La f\u00e1bula del tiempo dir\u00e1 cu\u00e1nta fue su grandeza.<br />\r\n<br />\r\nEste tiempo que siempre apremia y deja su rastro inexorable en el deterioro de las cosas. Atiza por igual al castillete de hierro y a la casa que el padre levant\u00f3 piedra a piedra. Su implacable ley destruye sin piedad. Resquebraja muros, hunde tejados, rompe puertas y desgarra ventanas dejando jirones de cortinas con los secretos al viento. Sin embargo, habr\u00e1 palacios, habr\u00e1 otros jardines, habr\u00e1 bellas fachadas, pero tal vez, no signifiquen tanto como ese vestigio arruinado. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 decir que emociones son m\u00e1s bellas o m\u00e1s profundas?</div>\r\n\r\n<h6>\u201cVed de cu\u00e1n poco valor<br />\r\nson las cosas tras que andamos<br />\r\ny corremos\u2026\u201d</h6>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nUna brizna de polvo, la tierra que pisamos, el banco entre las zarzas, el musgo en las paredes, el peque\u00f1o sendero que va de la puerta de la casa hasta el camino, la teja desprendida, el solar que sostuvo la vida, todav\u00eda son materia de sue\u00f1os y en su pertinaz existencia esconden historias que avivan los recuerdos. Un perro solitario ladra triste atado a la cadena. En el huerto, un&nbsp;cerezo, ajeno a tanto olvido, ilumina con puntitos rojos la nostalgia.</div>\r\n\r\n<p><img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/caminando-por-el-valle/1lavadero-c-arcarosa.jpg/image_large\" title=\"Lavadero C arcarosa.jpg\" height=\"433\" width=\"550\" alt=\"Lavadero C arcarosa.jpg\" class=\"image-left\" />Me animan los versos de Machado y sigo\u2026</p>\r\n\r\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><em>&nbsp;so\u00f1ando caminos de la tarde\u2026 \u00bfA d\u00f3nde el camino ir\u00e1?</em></h6>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nY voy por un laberinto de sendas que discurren entre un bosque de hayas, casta\u00f1os o abedules; entre avellanos, matas de helechos y flores silvestres blancas y amarillas que florecen en cualquier rinc\u00f3n. Y siempre cerca, el caser\u00edo, la huerta, la aldea y gentes que habitan estos parajes. En otro tiempo eran mineros. Otro tiempo cuando por el Valhundido literario, bajaban en amigable conversaci\u00f3n, Landa y Felisandro cont\u00e1ndose las ilusiones, los temores y las injusticias de la mina. Pero aquel valle de estridentes sirenas, de ruidos de vagonetas cargadas de carb\u00f3n y el diario traj\u00edn de la vida de entonces ha desaparecido. Hoy por este valle se recupera el pulso de La Arcadia. Muchos que marcharon cuando se acab\u00f3 el trabajo, cansados de tediosos paseos por la ciudad de asfalto y luminarias, vuelven al pueblo. El pueblo que atrae como un amor de juventud nunca olvidado. El sonido del viento entre las hojas del casta\u00f1o frente a la casa, el familiar ladrido del perro que vigila, las manos fortalecidas por el trabajo del huerto. Jos\u00e9, un prejubilado, las mira orgulloso, es de los que han regresado y ya sabe bien lo que quiere, lo que espera, ad\u00f3nde va. Se ha enriquecido con el viaje, vuelve rico en experiencia, como el h\u00e9roe griego. En la paz de la tarde aspira con deleite el aire limpio, se siente satisfecho, extiende la mirada por el perfil de los montes a lo lejos y exclama: Aqu\u00ed ya, hasta el final.<br />\r\n<br />\r\nUn sonido de agua, como la flauta de Hamel\u00edn, me lleva con su m\u00fasica hasta una fuente que cae sobre un pil\u00f3n alargado, el lavadero. Los vibrantes reflejos del agua proyectan sobre mi imaginaci\u00f3n y sobre las paredes de piedra unas im\u00e1genes como de ilusionista, como de linterna m\u00e1gica. Parecen mujeres que lavan ropa. Y hablan. La conversaci\u00f3n se oye entrecortada, con interferencias\u2026<br />\r\n<br />\r\n-No hay manera de sacar la carbonilla de las costuras, de los bolsos, del cuello\u2026\u00a1Qu\u00e9 negra es la mina! \u2026Hay que dejarlo todo limpio y recogido para la fiesta\u2026-Estreno zapatos\u2026 me los compr\u00f3 mi madre en la villa\u2026-A ver si veo a Mario en el baile. Ya est\u00e1 de picador. ..-A Josefa, la viuda del Rubiu, dicen que el posadero le compr\u00f3 un vestido.<br />\r\n-Y Marina, la del comercio, va a casase con el ingeniero vasco. La madre consigui\u00f3lo, tra\u00edala siempre como una princesa, con esos aires que se daba, ya ves\u2026-<br />\r\n<br />\r\nAhora unas gotas de agua salpican los rostros, huele a limpio y a jab\u00f3n casero. Reverberan las voces por techos y paredes y el agua que discurre ya fuera del lavadero arrastra confidencias, penas y alegr\u00edas, historias encerradas en pompas de jab\u00f3n que explotan en el aire.<br />\r\n<br />\r\nDesde la altura del Collau la mirada se pierde por el inmenso espacio en el que parece reposar un m\u00edtico drag\u00f3n de cuatrocientas bocas. Esquivo esta soledad vegetal y busco el di\u00e1logo con fil\u00f3sofos de los caminos: quijotes y escuderos, arrieros y pastores,<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/caminando-por-el-valle/1desde-el-collau.jpg/image_large\" title=\"Desde el Collau.jpg\" height=\"435\" width=\"550\" alt=\"Desde el Collau.jpg\" class=\"image-right\" /> venteros y gigantes. Caminantes dispuestos a renovar la ilusi\u00f3n en cada recodo de un sendero.<br />\r\n<br />\r\nUna nube blanca, como elegante sombrero, se cala en la cima del Picu Polio. Luego, se va desvaneciendo mientras baja por la ladera rodeando al monte en un abrazo imposible. En la hondonada, sobre la blanda niebla, con el cansancio, dejamos sosegar los sue\u00f1os.<br />\r\n<br />\r\nAl atardecer llego a la explanada, al templo del sacrificio. Hay algo sobrecogedor en este lugar. Un obelisco se eleva sobre el pozo en clamor de oraci\u00f3n. Juan Luis Varela, artista turon\u00e9s, plasma en esta escultura toda le expresividad de un desgarro, de un silencio que grita desde las profundidades de la tierra y encuentra refugio entre los \u00e1rboles del bosque cercano. All\u00ed, entre el follaje, todav\u00eda adivinamos unos ojos de ni\u00f1o escondidos que dan testimonio de aquel horror.</div>\r\n\r\n<h5>Nunca debi\u00f3 ser tu nombre Fortuna.</h5>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\n<br />\r\n<br />\r\n<br />\r\n<br />\r\n<br />\r\nEl monte proyecta sombras alargadas. Se presiente la noche. Y ya sobran las palabras. Es hora de volver.</div>\r\n\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n\r\n<address><strong><span lang=\"FR\" style=\"font-size:11.0pt;line-height:\r\n115%;font-family:&quot;Calibri&quot;,&quot;sans-serif&quot;;mso-ascii-theme-font:minor-latin;\r\nmso-fareast-font-family:Calibri;mso-fareast-theme-font:minor-latin;mso-hansi-theme-font:\r\nminor-latin;mso-bidi-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-bidi-theme-font:minor-bidi;\r\nmso-ansi-language:FR;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA\">\u00a9&nbsp;</span>E. G\u00f3mez, julio 2014</strong></address>\r\n\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n", "author_name": "", "version": "1.0", "author_url": "https://www.elvalledeturon.net/author/jorgevarela", "provider_name": "El valle de Turon", "type": "rich"}