{"provider_url": "https://www.elvalledeturon.net", "title": "Mi San Justo", "html": "<h2>&nbsp;VISITANDO SAN JUSTO</h2>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\n\u00bfPor qu\u00e9 regresamos al lugar que fue testigo de nuestro nacimiento cuando nada nos apremia a hacerlo? Ninguna raz\u00f3n aparente, nada importante, ning\u00fan \u00e1nimo parecido al que debi\u00f3 mover a Ulises cuando regresa a su tierra para recuperar patria y esposa. Tampoco nos mueve como a don Quijote la querencia del pueblo antes sonoro y alegre, hoy, en silencio, ya sin p\u00e1jaros para cantar los sue\u00f1os. Volvemos y no dejamos de preguntarnos \u00bfPor qu\u00e9 lo hacemos? \u00bfQu\u00e9 esperamos descubrir por esos<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/mi-san-justo/la-veguina.jpg/image_large\" title=\"La Veguina.jpg\" height=\"509\" width=\"500\" alt=\"La Veguina.jpg\" class=\"image-right\" /> paisajes de la infancia? \u00bfQu\u00e9 es lo que nos impulsa a recorrer de nuevo caminos casi olvidados?<br />\r\n<br />\r\nNos impulsa, tal vez, un sentimiento de nostalgia. Una necesidad de encontrar soportes reales que cobijen los recuerdos: una casa en la orilla de la carretera, la ladera de un monte, un r\u00edo, las v\u00edas de un tren, una alta chimenea, el castillete minero\u2026 M\u00e1s dif\u00edcilmente esperar\u00edamos ver alg\u00fan rostro conocido, personas de entonces. Puede ser que vayamos tras alg\u00fan cabo suelto del pasado con el deseo de unirlo a este presente incierto, algo que ayude a sellar el necesario c\u00edrculo que traza nuestra vida.</div>\r\n\r\n<h2>Un lugar y un barrio</h2>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nTur\u00f3n es el lugar, y un barrio: La Veguina, escenario de los primeros a\u00f1os de ni\u00f1ez. Breves correr\u00edas de corto vuelo: Cuestaniana abajo hacia La Cuadriella con la cesta de la comida, y al atardecer, otra vez a la carrera alegre, al encuentro del padre que, cansado y feliz, sube limpi\u00e1ndose las manos con el cot\u00f3n. Y Veguina arriba, con mandil\u00f3n y cab\u00e1s, al colegio y a la Parroquia de San Mart\u00edn. A la escuela y a misa no se pod\u00eda faltar.<br />\r\n<br />\r\nOtros barrios y otros pueblos del valle me eran completamente desconocidos. As\u00ed que me propuse recorrerlos, ya no ser\u00edan s\u00f3lo unos nombres en el mapa. Me anim\u00f3 a ello el haber encontrado esta P\u00e1gina que me adentr\u00f3 por un Tur\u00f3n de gran belleza paisaj\u00edstica y una interesante historia medieval - confieso que Tur\u00f3n era para m\u00ed solamente el pueblo minero de importante concienciaci\u00f3n social- pero ahora que ha desaparecido esa industria, descubr\u00eda otros valores que merec\u00edan la pena ser mejor conocidos.</div>\r\n\r\n<h2>En lo m\u00e1s alto</h2>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nEmpec\u00e9 mi recorrido por el pueblo m\u00e1s alto del valle, San Justo, del que ten\u00eda alguna informaci\u00f3n familiar y referencias hist\u00f3ricas de la \u00e9poca medieval. Su existencia se pone de manifiesto en un diploma real del 20 de abril del a\u00f1o 857 por el que el rey Ordo\u00f1o I dona a la iglesia de Oviedo, entre otras, las iglesias de San Mart\u00edn y San Justo.<br />\r\n<br />\r\nEmprendemos la ascensi\u00f3n al pueblo una tarde de agosto de cielo limpio y azul. La carretera desde Figaredo nos lleva sola, no hay p\u00e9rdida por el estrecho valle, camino y r\u00edo van paralelos. Atravesamos Santa Marina, La Cuadriella, La Veguina, La Felguera. Dudamos de d\u00f3nde se tomar\u00eda la subida a San Justo \u2013situado a casi 800 metros de altitud- Nos detenemos frente de la Iglesia Parroquial de San Mart\u00edn, envuelta en una red verde como si de una performance art\u00edstica se tratase, la est\u00e1n reparando, garant\u00eda de que no se perder\u00e1 la intensa y larga historia que guarda entre sus muros \u00a1Ah, si las piedras hablaran!<br />\r\n<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/mi-san-justo/la-rebaldana-montaje.jpg/image_large\" title=\"La Rebaldana_montaje.jpg\" height=\"585\" width=\"500\" alt=\"La Rebaldana_montaje.jpg\" class=\"image-left\" /><br />\r\nPreguntamos a un hombre que camina por la acera:<br />\r\n&nbsp;</div>\r\n\r\n<address>-\u00bfPor d\u00f3nde se coge la carretera que sube a San Justo? -Sigan todo recto y al llegar a una curva, no tiren a la derecha, sigan de frente- Dice amablemente.</address>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nDesde la ventana de un primer piso, otro hombre asomado, curioso, escucha e interviene:<br />\r\n&nbsp;</div>\r\n\r\n<address>-No, hombre no, es mejor que vayan hasta La Rebaldana, all\u00ed est\u00e1 el Pozo Santa B\u00e1rbara donde ver\u00e1n la subida.<br />\r\n- Si, pero antes de llegar ah\u00ed, h\u00e1game caso a m\u00ed \u2013 dice el de la acera - sigan de frente y pasada la curva\u2026<br />\r\n-Expl\u00edqueste mal, ho! - interrumpe el de la ventana.<br />\r\n- Vas decime t\u00fa a m\u00ed por d\u00f3nde se va a San Justo, \u00a1vamos, hombre! - replica contrariado el de la calle. No le hagan caso, ya saben, van todo para arriba y ya ven la desviaci\u00f3n a la izquierda.<br />\r\n- S\u00ed, s\u00ed. Muchas gracias.</address>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nNos despedimos con un muy sincero agradecimiento por el inter\u00e9s en guiarnos de estos dos turoneses. Todav\u00eda pudimos o\u00edr al hombre de la ventana replicar al de la acera. Segu\u00edan la discusi\u00f3n. A lo mejor fue el inicio de una charla vecinal de esas que rompen el tedio ensimismado de las horas perezosas de la siesta.<br />\r\n<br />\r\nEnseguida llegamos a La Rebaldana y contemplamos la ruina en que se ha convertido el complejo minero de Santa B\u00e1rbara. En el mismo momento en que tomamos unas fotograf\u00edas se desprenden materiales de la estructura del castillete. Acercarse a este lugar ya resulta peligroso, deber\u00edan estar bien valladas estas instalaciones mineras. \u00bfLlegar\u00e1n a tiempo para la restauraci\u00f3n?<br />\r\n<br />\r\nAll\u00ed mismo, en el punto geogr\u00e1fico en el que los mineros iniciaban la bajada a la mina, hacia el interior de la monta\u00f1a, nosotros emprendemos la subida hacia esa misma monta\u00f1a, a cielo abierto, donde tratamos de encontrar algo, no tan arriesgado como el carb\u00f3n, sino un intangible menos costoso, m\u00e1s sutil\u2026 simplemente vamos tras los recuerdos. Un amable joven nos informa de la distancia al pueblo y del mal estado de la carretera.</div>\r\n\r\n<h2>Una historia de m\u00e1s de mil a\u00f1os</h2>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nMis expectativas emocionales est\u00e1n bien alimentadas con la informaci\u00f3n que llevo sobre este lugar. Me encontrar\u00e9 una ermita, vestigio de una antigua historia de m\u00e1s de mil a\u00f1os, lugar m\u00edtico de peregrinaciones y milagros, con aventuras de monjes<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/mi-san-justo/charcos.jpg/image_large\" title=\"Charcos.jpg\" height=\"386\" width=\"500\" alt=\"Charcos.jpg\" class=\"image-right\" /> buscando escondite seguro para las reliquias de los ni\u00f1os m\u00e1rtires Justo y Pastor (Justo lleva el protagonismo, Pastor, igualmente m\u00e1rtir\u2026 pero m\u00e1s olvidado). La verdad que los celosos eremitas dejaron a buen recaudo las reliquias. Los musulmanes, m\u00e1s hechos a desiertos y llanuras, eso de perseguir cristianos por montes no les har\u00eda mucha gracia y menos en Asturias donde se puso fin a su af\u00e1n conquistador.<br />\r\n<br />\r\nMientras subimos, esquivando los baches de un lado a otro de la carretera, me recreo en imaginar la dura ascensi\u00f3n de tantos peregrinos que ven\u00edan a San Justo movidos por la fe, esperando el milagro y tambi\u00e9n \u00bfpor qu\u00e9 no?, la fiesta, la romer\u00eda: m\u00fasica y merienda en el prado. Procesiones de gentes por los caminos, turismo medieval de fe y aventura.<br />\r\n<br />\r\nSeguimos ascendiendo. Vamos adentr\u00e1ndonos poco a poco en el alma frondosa de la monta\u00f1a. La emoci\u00f3n de la historia va dejando paso a un sentimiento m\u00e1s inmediato y real, es la acci\u00f3n del paisaje que empieza a tomar protagonismo y nos engulle a medida que avanzamos. El bosque se cierra sobre la carretera, los casta\u00f1os entrelazados en sus ramas forman un t\u00fanel por el que transitamos. \u00c1rboles y helechos parecen ocupar todo el espacio, incluso el nuestro. Nos atrapan con su exuberancia. Sentimos la aplastante presencia vegetal y comprendemos que formamos parte de ese aliento vital de la naturaleza que nos rodea: todo es uno y lo mismo. Impresiona contemplar desde la altura el cielo, un techo amplio y azul donde brilla el sol que pone sombras en las apretadas copas de los \u00e1rboles del bosque que se extiende a nuestros pies.<br />\r\n<br />\r\nVamos alcanzando altura y cuando alg\u00fan claro lo permite descubrimos c\u00f3mo van quedando abajo y se empeque\u00f1ecen los pueblos del valle y c\u00f3mo a lo lejos se engrandece el horizonte. Un horizonte sobre el que se dibujan perfiles de cadenas monta\u00f1osas en distintos planos de colores: verdes, azules, malvas y tonos agrisados en la lejan\u00eda. Paisaje est\u00e1tico, de una quietud po\u00e9tica que invita a la enso\u00f1aci\u00f3n, como contemplar un cuadro vivo de C\u00e9zanne: arte y naturaleza, tal vez son lo mismo.<br />\r\nEl tiempo parece detenido en su historia de siglos. El manto que forma la comprimida vegetaci\u00f3n es un techo impenetrable que guarda el poder\u00edo de la tierra, su secreto, un mar vegetal que se transforma y esconde tesoros en sus profundidades.<br />\r\n<br />\r\n<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/mi-san-justo/capilla.jpg/image_large\" title=\"Capilla.jpg\" height=\"631\" width=\"500\" alt=\"Capilla.jpg\" class=\"image-left\" />Unas tranquilas vacas pastan a la orilla. Ni se inmutan al vernos. Una de ellas permanece echada en medio de la carretera, tan tranquila, nos impide el paso. Hace bien, nosotros somos los intrusos. Esperamos.</div>\r\n\r\n<h2>\u00a1Al fin la ermita!</h2>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nLlegamos al pueblo. En un primer plano y de frente, sale a recibirnos, \u00a1la ermita! Estamos ante estas piedras que, a pesar de los avatares del tiempo, soportan la historia de siglos y conservan la gracia de la ingenua arquitectura medieval. Nos emociona sentirnos unos peregrinos m\u00e1s entre los miles que llegaron a este lugar en el que entre los muros de la capilla han dejado oraciones, cantares, risas, deseos y alg\u00fan llanto. Hoy, nosotros tambi\u00e9n colgamos de sus paredes nuestros sue\u00f1os. No importa lo que fueran las reliquias. Es la inquebrantable fe la que mueve a estos caminantes siempre esperando que se produzca el milagro en este lugar\u2026 \u201dIn loco qui dicitur Turonem\u201d.<br />\r\n<br />\r\nPero la ermita est\u00e1 cerrada y no se ve a nadie en sus alrededores por lo que desistimos de poder acceder a su interior en esta ocasi\u00f3n. Habr\u00e1 que tener en cuenta en una pr\u00f3xima visita esta posibilidad de entrar en la capilla.<br />\r\n<br />\r\nLas casas que forman el peque\u00f1o poblado tambi\u00e9n permanecen cerradas. Su aspecto es muy cuidado y est\u00e1n bellamente restauradas. Unas pocas, abandonadas, muestran los escombros vivos del pasado. Un helecho reclama su sitio, crece con toda fuerza y libertad en lo alto de una pared de piedra en una casa medio derruida. En el paseo nos acompa\u00f1an con curiosidad y total familiaridad, las vacas amigas que conocimos en la carretera. Muy hospitalarias, nos siguen por las peque\u00f1as calles mientras hacemos fotograf\u00edas. Parecen las \u00fanicas due\u00f1as del lugar. De la ventana de una casa cuelga un paraguas y a la puerta, unas madre\u00f1as bien colocadas parecen esperar a su due\u00f1o. Hablamos cerca a manera de llamada. Pero no hay respuesta.</div>\r\n\r\n<h2>Bajando del sue\u00f1o</h2>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nSeguimos el camino hacia las afueras. El sol calienta y el cielo de un azul brillante pierde intensidad en la lejan\u00eda. El pueblo aparece sumergido en una atm\u00f3sfera pur\u00edsima de silencio y soledad. Me olvido de las fotograf\u00edas y nos dejamos llevar por una sensaci\u00f3n de quietud, de paz, como una vivencia del tiempo detenido. Nos saca del ensimismamiento el ladrido de unos perros a lo lejos. Seguimos caminando pensando en encontrar alguna persona due\u00f1a de los animales, sin embargo no es as\u00ed, los ladridos se oyen cada vez m\u00e1s cerca y arrecian con fuerza, se aproximan cada vez m\u00e1s. Llamamos, pero nadie contesta y aquel furor de los perros va en aumento, seguramente corren hacia nosotros que nos considerar\u00e1n invasores de su territorio \u00a1qu\u00e9 distintos a las pac\u00edficas vacas! Nos imponen alg\u00fan temor, bueno, mucho temor, as\u00ed que decididamente y sin pensarlo dos veces, retrocedemos.<br />\r\nAbandonamos el pueblo con una idea clara: la de volver. He de considerar esta visita, este primer encuentro como de cortes\u00eda, de simple presentaci\u00f3n, un contacto inicial en el que no se ense\u00f1an todas las cartas. Hay que regresar para continuar las cosas que quedaron pendientes: entrar en la capilla, localizar las inscripciones antiguas en piedra, vestigios del convento medieval, hacer mejores fotograf\u00edas y no olvidar alg\u00fan ant\u00eddoto contra desaforados perros ladradores.<br />\r\n<br />\r\nBajamos despacio sorteando los baches. A mi derecha asoma la frondosa vegetaci\u00f3n de helechos, un residuo de aquellos<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/mi-san-justo/paisaje-carbon.jpg/image_large\" title=\"Paisaje_carb\u00f3n.jpg\" height=\"416\" width=\"650\" alt=\"Paisaje_carb\u00f3n.jpg\" class=\"image-right\" /> otros&nbsp;gigantes que crec\u00edan en el Carbon\u00edfero. En el talud se aprecian bien los estratos inclinados. Entre unas capas aflora tierra negra con peque\u00f1as piedras, \u00a1es carb\u00f3n! Brota espont\u00e1neo en ese corte de la carretera, hurgo con las manos y mi curiosidad me lleva a profundizar en la veta que avanzar\u00e1 por las profundidades y siento la emoci\u00f3n de tocar este mineral, trigo que aliment\u00f3 nuestras vidas. As\u00ed debieron proceder los primeros labradores descubriendo el valor de ese tesoro escondido. No pudieron imaginar que estos montes llegar\u00edan a ser, pasado un tiempo, El Dorado, que traer\u00eda tanta riqueza para unos pocos y simple supervivencia para la mayor\u00eda.<br />\r\n<br />\r\nA mitad del descenso encontramos a un joven que sube a pie acompa\u00f1ado por un perro pastor alem\u00e1n, negro y fuego. Va para San Justo. Hablamos con \u00e9l un momento. Siento alivio al ver una persona por estos parajes solitarios. Nos cuenta que es de Mieres y que viene muy a menudo hasta el pueblo. Se le ve un enamorado de la naturaleza y muy especialmente de estos paisajes turoneses. Comenta con pena que muchos hab\u00edan arreglado casas en el pueblo, deslumbrados por la belleza y la significaci\u00f3n del lugar, pero que ahora ya, pasado el primer momento de euforia, dejan de venir, por eso est\u00e1n cerradas, s\u00f3lo una casa permece abierta.<br />\r\n<br />\r\nYa pr\u00f3ximos a la carretera del valle y desde alguna altura todav\u00eda contemplamos por \u00faltima vez los castilletes del Pozo Santa B\u00e1rbara, si un tiempo fuertes, ya desmoronados, rotos y oxidados, comidos por la vegetaci\u00f3n, proclaman su decadencia, su muerte, pero como ocurre con los castillos de piedra medievales o con las ruinas romanas, pregonan en su ca\u00edda un pasado de esplendor, imposible de recobrar en este tiempo, sin embargo, tampoco est\u00e1 bien que se olvide.<br />\r\n<br />\r\nLa carretera AS - 337 nos lleva hasta La Veguina. Aqu\u00ed hacemos la \u00faltima parada en la cafeter\u00eda de Sagrario que es a la vez confiter\u00eda y panader\u00eda. \u00a1El pan!, ese c\u00e1lido olor a hogar, a buena gente. Nos recibe como siempre, amable y acogedora. Nos sentimos bien en el peque\u00f1o sal\u00f3n de su galer\u00eda desde la que contemplamos un paisaje familiar. Es grato encontrar un lugar, una casa, una amiga, son el perfecto soporte real de nuestros recuerdos. Tomamos el buen caf\u00e9 con un exquisito pastel de almendra. Ya se hab\u00edan acabado las casadiellas \u00a1Qu\u00e9 pena!<br />\r\n<br />\r\nPero, est\u00e1 claro, \u00a1Les casadielles!, otra raz\u00f3n m\u00e1s para volver a Tur\u00f3n.</div>\r\n\r\n<p><br />\r\n<em><strong>\u00a9 Evelia G\u00f3mez, noviembre 2013</strong></em></p>\r\n", "author_name": "", "version": "1.0", "author_url": "https://www.elvalledeturon.net/author/jorgevarela", "provider_name": "El valle de Turon", "type": "rich"}