{"provider_url": "https://www.elvalledeturon.net", "title": "Ra\u00fal", "html": "<h5 style=\"text-align: right;\">Dedicado a todos los hombres<br />\r\nque a la edad de Ra\u00fal<br />\r\nson maravillosos.<br />\r\nLuego, con el tiempo,<br />\r\n\u00a1ay! ya son otra cosa.</h5>\r\n\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\n<br />\r\nComo todos los d\u00edas Ra\u00fal llega el primero a la escuela. Baja corriendo desde su casa situada en la parte alta del pueblo. Ha madrugado para llegar antes que los dem\u00e1s compa\u00f1eros. Sabe que la maestra lo est\u00e1 esperando y \u00e9l nunca le ha fallado.<br />\r\n<br />\r\nRa\u00fal tiene catorce a\u00f1os pero parece mayor. Es alto y desgarbado. Los brazos le quedan demasiado largos y los pies tambi\u00e9n son demasiado grandes. No parece encontrarse muy a gusto en su cuerpo. A su aspecto infantil tampoco le queda bien la sombra del vello incipiente que aparece en su rostro. Siempre lleva la boca entreabierta, respira mal y le han dicho que debe operarse. El pelo de un casta\u00f1o claro le cae en mechones sobre la frente. Los ojos grandes del mismo color que su pelo, rezuman bondad. Cuando habla mira hacia el suelo, balancea el pie derecho y se sonroja. Es un hombrecito t\u00edmido.<br />\r\n<br />\r\n\u0336 <em>Buenos d\u00edas, Ra\u00fal \u0336</em> dice sonriente la joven maestra desde la portilla del patio.<br />\r\n<br />\r\n<em>\u0336 Buenos d\u00edas, se\u00f1orita</em><em>&nbsp;\u0336</em>&nbsp;<span style=\"background-color: initial;\">responde con timidez desviando la mirada.</span></div>\r\n\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\n<img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/raul/pupitres.jpg/image_large\" title=\"Pupitres.jpg\" height=\"361\" width=\"550\" alt=\"Pupitres.jpg\" class=\"image-right\" />Est\u00e1n a pocos metros de la puerta de la escuela, un caser\u00f3n grande y destartalado. Ra\u00fal se adelanta con la llave y unas ramas que empu\u00f1a a manera de escoba. Entra en el aula. La maestra, un poco alejada, permanece expectante.<br />\r\n<br />\r\n\u0336 <em>Ya los veo</em> \u0336 exclama Ra\u00fal desde dentro con sorpresa, elevando la voz.<br />\r\n<br />\r\n\u0336 <em>Son dos, se\u00f1orita, los de todos los d\u00edas. Andan por debajo de los pupitres.</em><br />\r\n<br />\r\nSacude con fuerza las ramas sobre el suelo de madera y arrastra con ellas a un par de sapos grandes de color verdoso que salen por la puerta dando saltos como impulsados por un resorte. Se esconden a toda prisa en la sebe que rodea el patio. Es una pareja de anfibios que, cual furtivos amantes, llevan doble vida: de d\u00eda, entre la estimulante humedad de los arbustos y de noche, en confortable sequ\u00eda bajo techo, en la escuela.<br />\r\n.<br />\r\n\u0336 <em>Ya puede pasar, maestra. No queda ninguno </em>\u2013 dice Ra\u00fal orgulloso.<br />\r\n<br />\r\n\u0336 <em>\u00bfEst\u00e1s seguro? Mira bien debajo de mi mesa. Me horrorizan esos animales. Pero tampoco quiero que los mates. Y mira tambi\u00e9n en el armario. El otro d\u00eda ya viste que hab\u00eda uno muy peque\u00f1o escondido entre los cuadernos de Rubio. Mira bien, por favor, no vayamos a tener un sapito aplicado de esos que se quedan a hacer los deberes. </em><br />\r\n<br />\r\nRa\u00fal sonr\u00ede con timidez mientras se apresura a buscar la le\u00f1a para encender la estufa.<br />\r\n<br />\r\nEst\u00e1 a punto de terminar el invierno, pero sigue haciendo mucho fr\u00edo todav\u00eda en este pueblo de monta\u00f1a. Los ni\u00f1os vienen de los caser\u00edos que salpican las laderas del valle. Los caminos a esa hora temprana todav\u00eda est\u00e1n blancos de la helada. Cuando llegan ya est\u00e1 caldeada la escuela y pueden quitarse los abrigos. Frotan al calor de la estufa las manos enrojecidas.<br />\r\n<br />\r\nLa clase comienza bien organizada a pesar de la diversidad: Enciclopedia para los mayores, Rayas para los peque\u00f1os\u2026La maestra dibuja con tiza blanca sobre el encerado negro, unas casitas con nieve en los tejados, tambi\u00e9n el blanco cubre los prados, las monta\u00f1as y los caminos. Entre los copos se eleva el humo gris de las chimeneas. Bajo el paisaje nevado, en perfecta letra cursiva, escribe:</div>\r\n\r\n<h6><img src=\"https://www.elvalledeturon.net/ocio/palabrando/raul/buena-es-la-nieve.jpg/image_large\" title=\"Buena es la nieve.jpg\" height=\"434\" width=\"550\" alt=\"Buena es la nieve.jpg\" class=\"image-left\" /><em>Buena es la nieve que a tiempo viene</em>.</h6>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\nRa\u00fal, desde la \u00faltima fila de pupitres, mira distra\u00eddo por la ventana. No se centra en los ejercicios de matem\u00e1ticas ni sigue con atenci\u00f3n las batallas entre cartagineses y romanos, no le interesa demasiado la historia, ni los quebrados. No puede apartar de su pensamiento la idea de no estar en la escuela el pr\u00f3ximo curso. Su imaginaci\u00f3n le juega malas pasadas, se entristece y por las noches tiene pesadillas.<br />\r\n<br />\r\nLa voz de la maestra anunciando la media hora de recreo le saca de su apat\u00eda. Es tiempo de juegos en el patio pero Ra\u00fal no sale. Se queda en el aula y va derecho a la estufa. Comprueba c\u00f3mo est\u00e1 el fuego, lo aviva y echa m\u00e1s le\u00f1a. Luego abre el armario y saca un hervidor que coloca sobre la chapa que a manera de cocina tiene la estufa. Lo llena con la leche que los ni\u00f1os han tra\u00eddo de sus casas. Cuando ya est\u00e1 caliente ayuda a la maestra a dar un vaso a cada uno de ellos. Estos escolares de la zona rural no quieren tomar la obligatoria leche en polvo de los americanos que en sacos de papel se pudre en el trastero.<br />\r\n<br />\r\nTodav\u00eda en los \u00faltimos minutos del recreo, Ra\u00fal echa un cubo de agua al rosal enredadera que crece resguardado en un rinc\u00f3n del patio. Empieza a florecer en el mes de abril y sigue dando flores hasta el oto\u00f1o. Trepan las rosas por las paredes desconchadas, coronan a manera de guirnaldas los ventanales, adornan la vieja escuela y alegran los juegos infantiles.<br />\r\n<br />\r\n\u0336 <em>No s\u00e9 qu\u00e9 har\u00e9 sin ti el pr\u00f3ximo curso</em> \u0336 dice con tristeza la maestra, mientras observa su atareado ir y venir por el patio.<br />\r\n<br />\r\nRa\u00fal baja la cabeza, mueve nervioso las manos, no sabe d\u00f3nde ponerlas y sacude levemente el pie. Tampoco dice nada. No entiende muy bien lo que le pasa. No quiere pensar en que ya no va a volver a la escuela.<br />\r\n<br />\r\n\u0336 <em>El pr\u00f3ximo a\u00f1o dar\u00e9 un curso de Iniciaci\u00f3n a la Formaci\u00f3n Profesional para mayores de catorce a\u00f1os. \u0336 dice comprensiva la maestra. Siempre has dicho que quer\u00edas aprender un oficio.</em><br />\r\n<br />\r\n\u0336 <em>S\u00ed. Me gustar\u00eda ser mec\u00e1nico.</em><br />\r\n<br />\r\n\u0336 <em>Hablar\u00e9 con tu madre. Podr\u00e1s asistir a mis clases y bajar a la villa para hacer las pr\u00e1cticas.</em><br />\r\n<br />\r\nRa\u00fal levanta los ojos del suelo. Le desborda la emoci\u00f3n. Mira de frente a la maestra.<br />\r\nY abre la boca de forma desmesurada. Necesita acaparar todo el aire que ahora precisa su alegr\u00eda.</div>\r\n\r\n<h5>\u00a1Seguir\u00e9 viniendo a la escuela!</h5>\r\n\r\n<div style=\"text-align: justify;\"><br />\r\n\u0336 <em>S\u00ed, s\u00ed. Si t\u00fa quieres.</em><br />\r\n<br />\r\nCuando regresa a casa ya es mediod\u00eda. La niebla ha desaparecido y un horizonte de monta\u00f1as blancas se perfila sobre el cielo azul. Es el paisaje de siempre, pero hoy para Ra\u00fal parece nuevo, es como si lo viera por primera vez. Mira por encima de su propia casa, m\u00e1s all\u00e1 de los prados que la rodean, m\u00e1s all\u00e1 del castillete que se levanta en la hondonada. Sus pensamientos no se apartan de la escuela. Todav\u00eda no puede creer que seguir\u00e1 acudiendo a clase, pero s\u00ed, es verdad, ella se lo ha dicho. Ser\u00e1 mec\u00e1nico, tendr\u00e1 un taller, ser\u00e1 mayor\u2026 No ir\u00e1 a la hierba ni cuidar\u00e1 las vacas por el monte, no ser\u00e1 el guaje aprendiz de minero. Las palabras de su madre las tiene bien grabadas en su alma, las escucha d\u00eda tras d\u00eda desde hace cuatro a\u00f1os. Como un mantra cargado de dolor y rabia contenida, repite : nadie en esta casa volver\u00e1 jam\u00e1s a bajar a la mina.<br />\r\n<br />\r\nAquella noche, Ra\u00fal puso alas y color a los sue\u00f1os.<br />\r\n<br />\r\n<br />\r\n<br />\r\n<strong>\u00a9 Evelia G\u00f3mez, junio 2014</strong></div>\r\n", "author_name": "", "version": "1.0", "author_url": "https://www.elvalledeturon.net/author/jorgevarela", "provider_name": "El valle de Turon", "type": "rich"}