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En él no existe nada feo

Profanar un templo natural

Marcelino LNE-1.jpgEl valle de Turón está orientado de Oeste a Este, extendiéndose a lo largo de 14 kilómetros, con una anchura media de cuatro kilómetros que encierran mucha historia y mucho futuro latente, mucha energía potencial por descubrir en él: tanta como la energía cinemática que desarrolló. Tiene su inicio en Figaredo por el poniente y encontramos su final en el oriente, en la parte alta del valle, en los pueblos de Urbiés y de La Güeria de Urbiés, que limitan con los concejos vecinos de San Martín del Rey Aurelio (Sotrondio) Langreo (Sama y La Felguera) Laviana y Aller.


Muy por el contrario del sentir de quien no lo conoce, hay que decir que en él no existe nada feo. Colladiella Monumento-1.JPGSólo es antinatural el producto de la actividad de la mano del hombre, pues, por desgracia, su enorme y reconocida riqueza carbonífera no sirvió más que para desangrarlo, degradarlo y después irse sin siquiera curar las heridas producidas por la incontrolada y brutal explotación que del yacimiento minero se hizo, tanto en épocas pasadas como en las más recientes. Puede resumirse diciendo que lo único conseguido con lo explotación minera, aparte de las lágrimas derramadas por la pérdida de tantos y tantos trabajadores, por la mucha salud abandonada en el interior de las explotaciones, en las profundidades de la tierra, fue profanar un templo natural al que la misma Madre Naturaleza no renuncia y que ella misma se ha encargado y se sigue encargando de regenerar paulatinamente, piedra a piedra y roma a rama, devolviéndole su verdadera imagen.
 

4000 kilómetros de galerías

Parece imposible imaginarse determinadas situaciones, y una de ellas es querer entender como un valle de tales dimensiones, unos 54 kilómetros cuadrados, haya podido albergar una de las mayores concentraciones mineras que pudieran existir, pues han desarrollado su actividad en él una multitud de grupos mineros entre los que cabe citar, en sentido ascendente, los siguientes:


Mina María, Coto de Paz, Mina Lluri, Minas de Figaredo, Mina Carlota, Mina La Riquela, Mina Escribana, Santo Tomás, Mina Celesto, Minas del Marqués de Comillas, Mina San José, Pozo San José, Mina San Benigno, Minas de Losa, Mina San Francisco, grupo Tablao, Pozo La Balanza, Mina San Pedro, Mina San Víctor, Pozo Santa Bárbara, grupo Espinos, Minas de Lo Faya, Corrales, Podrizos, Fortuna y Güeria de Urbiés.

 

GRUPO SANS BENIGNO- CARGADEROS-1.JPGUn cálculo muy por lo alto de los kilómetros de galerías que surcaron nuestro subsuelo seguro que nos llevaría por encima de los 4.000, es decir, que podíamos llegar por el interior de sus galerías -si se hubieran trazado en línea recta- hasta lugares como Moscú, el norte de Suecia y Noruega o hasta Ankara, la capital de Turquía, por poner algún ejemplo.
Antes de la brutal explotación minera, el valle de Turón era fundamentalmente agrícola y ganadero, y se caracterizaba, sobre todo, por la explotación de sus productos autóctonos, como la madera, ganadería, frutos como la castaña -enormemente extendido por toda su geografía-, etc.
 

25000 habitantes

Está constituido, desde el punto de visto etnográfico, por más de 250 pequeños pueblos o aldeas repartidos en cinco parroquias: Santo María, en Figaredo; Santo Bárbara, en La Cuadriella; Son Martín, en La Felguera; El Carmen, en San Andrés, y Santa María, en Urbiés; que indudablemente se desarrollaron o lo largo de la etapa industrial, pero cuyo nacimiento se remonto a épocas muy lejanas. De entre los más viejos, cabe citar San Justo, Los Corrales, Llana Pomar, La Llomba, La Grande, Ablaneo, Lo Farnasueria, los 14 que componen Lo Güeria de Urbiés, Carcarosa, Tablao, etc. Esta brutal etapa industrial quiso hacer desaparecer su hábitat, su naturaleza, pero, como dije anteriormente, la riqueza de su clima y tierras están logrando que se regenere en todo su extensión.La Hueria conjunto-1.JPG
 

Uno de las característicos fundamentales de este valle fue la receptividad de sus antiguos moradores hacia eso impresionante inmigración que tuvo lugar durante los primeros 60 años del siglo xx, pues pasó de una población de poco más de 1.000 habitantes a unos 25.000 en su punto máximo. Aunque la cifra de 25.000 habitantes es lo más admitido, hay que decir que, al modo de ver de algunos -entre los que me incluyo-, fueron bastantes más, pues hay que tener en cuenta la muchísima gente que estaba sin empadronar y que, estadísticamente, no figuraba en ninguno parte, pues vivía hacinada en pequeños casas de apenas 60 metros cuadrados que compartían hasta 30 personas. Un dato muy significativo que avala esta teoría es el hecho de saber que en Hulleros del Turón llegó a haber 6.500 trabajadores y, en el mismo tiempo, había cerca de 2.000 en Minas de Figaredo. Teniendo en cuenta los trabajos indirectos y las elevadas cargas familiares que por entonces había, podemos hacernos uno idea aproximada de la población real.
 

"Turoneses" de toda España

Fue tal la afluencia que se puede asegurar que no hubo provincia de España que no haya desplazado aquí a alguno de sus habitantes. De hecho, entre las historias de los muchos mineros que dejaron la vida en el interior de las minas y que a continuación se relatan, se encuentran de casi todas ellas, pero preferentemente de Galicia, Portugal, Castilla y León, Extremadura y Andalucía.
 

Todo ello impregnó un carácter muy singular y a todas luces positivo a este valle, una convivencia enormemente cosmopolita, pero que, como contrapartida, anuló muchos de los hábitos tradicionales, que celosamente aún siguen guardados entre la gente mayor de la parte alta del valle, aunque desgraciadamente están despareciendo. Máxime si tenemos en cuento que aquella afluencia de gente hacia estas tierras se transformó en una huida de ellas sin precedente alguno. Este valle pasó en pocos años de los 25.000 habitantes mencionados a poco más de 4.000, circunstancia que se agrava más si decimos que aún no se ha tocado fondo, pues nuestros hijos se tienen que ir a buscar trabajo a Madrid, Barcelona, etc., nuestros mayores se mueren y no nacen niños.


-Quién me iba a decir a mí que mis h¡¡os encontrarían trabajo en Portugal, cuando hace unos años eran los portugueses los que tenían que venir aquí -proclama con mucho frecuencia un amigo que tiene o sus tres hijos trabajando en la frontera entre Galicia y Portugal.


MINEROS DE PODRIZOS-1.jpgManifiesto todo esto porque me da mucho pena que un pueblo como éste, que nuestros cuencas mineros, que nuestra Asturias, que tanto y tanto dieron, sean tan poco correspondidos por lo solidaridad y entrega del resto de España, cuando la entrego y solidaridad dada desde aquí no tuvo nunca límites.


Esta manifestación la voy a argumentar en los siguientes puntos:


1- Solamente en este valle es posible que hayan fallecido más de 1.000 personas en lo mina, de los que este libro testifica cerca de 600. Aunque en mi trabajo he llegado a contar hasta 800 muertes, los otros 200 no los he podido constatar. Si a esto añadimos el hecho de no encontrar ningún accidente en determinados años y muy pocos en otros, así como una serie de pequeñas minas y chamizos que no se pueden contabilizar en modo alguno, el recuento nos llevaría a unas cifras desbordantes; y, todo ello, en apenas 95 años de minería, lo que implicaría un deceso todos los meses.
 

2- Como la progresión es geométrica, no me atrevo a poner las cifras de silicóticos y accidentados con graves secuelas que dejaron, aquí, las minas. Sinceramente, sería para echar a correr.
 

3- Miles de viudas, huérfanos, padres que perdían a sus hijos, enormes cantidades de sufrimientos y lágrimas: puedo afirmar que millones de ilusiones quedaron desvanecidas a causa de la mina, por sacar un carbón que benefició mucho, pero fuera de aquí.


Un maravilloso pensamiento de Félix Grande García dice: "La vida es para darla, no para permitir cobardemente que te la quiten otros sin usarla". Creo que los mineros han dado su vida con toda la nobleza imaginable, pero, a la vez, a ellos se la han robado sin poder usarla, a pesar de su valentía, porque el beneficio social obtenido de la explotación del carbón se ha ido lejos de nuestra tierra.ACCIDENTE MINERO 1992-1.jpg
 

Recientemente, a lo largo de los trazados del ferrocarril que surcaba el valle en toda su longitud, se ha construido la llamada Senda Verde del valle de Turón, itinerario que atraviesa prácticamente todos los grupos mineros que existieron en él, ya que casi todos ellos empezaban en la parte baja del mismo y ascendían hasta la cima de la montaña (las minas de montaña) o bajaban hasta los 500 metros de profundidad (pozos mineros). No es pasión; posiblemente sea una de las sendas más hermosas que se hayan construido, y merece ser conocida y visitada.
 

Por todo lo anteriormente expuesto, esta obra tiene como objetivo rendir un pequeño homenaje a todos los hombres y mujeres que aparecen en este libro, pues es cierto que todos estamos un poco vivos mientras permanezcamos en la memoria de los demás, mientras aquellos seres cercanos hablen de nosotros y cuenten nuestras pequeñas cosas. En él se describen situaciones verdaderamente incomprensibles en la actualidad, pero que fueron el denominador común en unos tiempos en los que tenía más valor una mula que un hombre, y es así de duro porque una mula había que comprarla, y un hombre se sustituía por otro sin ningún problema. Es más, creo que en los albores de la minería en Asturias no hubo diferencia con la explotación minera que los romanos hicieron en los siglos I y II, donde solamente tenían legislados los derechos de los explotadores y concesionarios en sus leyes lex locationis y lex metallis dicta.
También se encuentran entre las historias gestos de verdadera solidaridad, de tal entrega hacia los compañeros, que dieron la vida por querer salvarles.
 

En alguna de las historias, se refleja el cargado componente político que tanto eco tuvo entre los mineros, pues, no en vano, fue desde las minas desde donde más se luchó por el orden constitucional establecido que fue derrocado. Del mismo modo, en la segunda mitad del siglo pasado, en las minas, se estableció una lucha continua para retornar a la democracia y libertades perdidas.
Como los pueblos no tienen naturaleza, sino historia -su naturaleza, su verdadera razón de ser está encerrada en su historia-, esta abnegada tierra tiene tal historia que no cabe en su corta extensión de terreno y tiene que exportarla, tiene que dar a conocer su verdad a la mayor parte de la sociedad. Quiero que se sepa esa verdad que describió magistralmente Gabriel Aresti en el siguiente poema:
 

HUELGA-1.JPgSiempre diré la verdad. De mi boca no saldrá palabra que no sea verdad. Me romperán los labios, se me caerán los dientes, me cortarán la lengua, pero yo nunca mentiré. y si alguna vez, rompiendo mi juramento, , digo una mentira, será para que el sol no se oscurezca, para que la luna alumbre, para que la rosa gane algún pétalo, para que el clavel no pierda su perfume, para que el niño siempre goce de la teta y para que a la doncella se le vaya la virginidad con nobleza.


Como reflexión final, quiero decir que, si en este valle han perdido la vida y han sufrido las graves secuelas de la minería tantas personas, ¿cuántas lo habrán hecho en el conjunto de la minería asturiana?
Es una respuesta que pretendo ofrecerme en el futuro, porque es preciso que mucha gente sea consciente del dato para que, así, conozca el verdadero corazón de nuestros pueblos.


Marcelino Escudero García