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El Colléu y La Caleya, dos barrios para Carcarosa

El Colléu y La Caleya, dos barrios para un pueblo con solera. Con su doble conexión con Mieres y el centro turonés, Carcarosa ha logrado retener parte de su población, cuando la mayor parte de los pueblos de montaña se han vaciado irremediablemente. Sus tradicionales casas con corredores, sus hórreos, su lavadero, su capilla de Santa Ana y su privilegiado emplazamiento, oteando la parte alta del valle, certifican su encanto.

Poco se sabe, con certeza, de la voz toponímica que pudo dar origen a su nombre. Dicen los expertos que el nombre del pueblo pudo encontrar sus raíces es ese tipo de piedra suelta, la cascaya, abundante por la zona.  Tal vez, añaden, su etimología también se encuentre en esa base preindoeuropea “k-r” roca, en una de sus múltiples variantes.

Sea como sea, Carcarosa, a 650 m de altitud y a 12 km por carretera de Mieres, tiene una situación solariega envidiable, en esa pendiente del monte de Polio, con sus dos barrios d’El Colléu y La Caleya divisando Pandel, Armiello, el Collau o Villandio, por citar los más significativos.

 

Decía Manolito Baquero que era un pueblo con doble pertenencia. Y bien es verdad que, en la actualidad, con su conexión directa de autobús con Mieres por un lado y su carretera a la Rebaldana por otro los carcarosanos pueden elegir a la hora de suministrarse, de llevar a cabo cualquier gestión administrativa o disfrutar de las ofertas de ocio.

Pero no siempre fue así. Antiguamente, el acceso a partir de la zona de la Rebaldana,  donde trabajaban muchos mineros del pueblo, se hacía con menos comodidad. El camino más directo, aunque menos transitado debido a su estrechez y maleza, partía de Pervaca o de Repedroso “por la Carba arriba” como decía la gente. El más cuidado pasaba por Espinos y Pandel, dejando a un lado la recóndita aldea de Felguera de Carcarosa.  Una subida, esta última, que el propio blog Altimetría califica de “realmente dura, durísima”. Un desnivel que empieza con un 12% para alcanzar progresivamente cotas más complicadas. “La salida de El Pandel, dice el blog, es impresionante puesto que la carretera se va inclinando hasta que se convierte en hormigón y el altímetro marca todo un ¡28%! Para gustos, en cuanto a la altimetría, hay colores, pero lo que está claro es que se trata de una subida extremadamente dura.”

La MI-5 que conecta, hoy en día, la capital del municipio con el valle a la altura de la Rebaldana, pasando por Vegalafonte, la Ceposa y la Cabana, desde donde parte el ramal a Carcarosa, ha cambiado por completo la comunicación, no solamente, con el pueblo pero tambien con todas las aldeas que bordean su propio recorrido.

Seguramente debido a la buena comunicación y a su ubicación privilegiada, el pueblo sigue manteniendo unos 60 residentes, con la consiguiente renovación paulatina de muchas de sus 75 viviendas, conservando, aunque no siempre,  algunos de los tradicionales corredores. Pero también es verdad, que a veces, las exigencias de la comodidad moderna ha transformado porcompleto muchas de las típicas características de sus construcciones.

Además de la presencia de numerosos hórreos, alguno de ellos en buen estado de conservación e incluso aún utilizados, Carcarosa alberga un impresionante lavadero cuya datación oscila entre 1920 y 1940. El conjunto cuenta también con una fuente, un abrevadero y sus pilones situados a continuación del lavadero. Éste último, de forma rectangular, posee una gran pileta, seguramente la más grande del valle, bajo una  estructura de madera apoyada en un muro de mampostería mediante tres columnas de madera. Se accede al interior por el lateral izquierdo a través de un arco de medio punto.

Otro edificio emblemático y con estilo propio es la capilla dedicada a Santa Ana y a San Antonio Abad del siglo XVII. La gira festiva, en torno a la Santa, era una de las citas más concurridas del valle. Una pista, un salón abierto y un prado por encima del pueblo, en la parte llana mirando hacia Regaceo, acogían a los motivados fiesteros con sus atracciones y sus músicos entre los que no podía faltar el talentoso acordeonista local, Manolete. Un grupo de vecinos sigue intentando revitalizar la tradición, organizando tres días de fiestas a finales del mes de agosto.

Cabe recordar que Carcarosa, como otros pueblos importantes del valle, contó con escuela propia desde 1893. Después de unos cuantos docentes provisionales, llegó la primera maestra en 1915, Doña Cándida Fernández Díaz.