Actualités
- ¡ Un despertar y un esfuerzu colectivu de todos pensando en el futuro inmediato de nuestros hijos y nietos ¡ Así será siempre la vida.
- Una mente muy clara, con mil recuerdos de lo que ha sido Turón en estos últimos sesenta años, un trabajador incansable que siguiendo la huella de su padre, Chuchu, pateó cada rincón de nuestro valle repartiendo carbón, suministrando recónditas aldeas y negociando como el mejor, ese es Pichi el del Chuchu. Su conversación tiene además ese "sabor" indescriptible de la tierrina, el valor de la palabra que convence y que anima, en la simple expresión verbal como en la evocación muy peculiar de acontecimientos y de personas. Habla con la sencillez del que sabe que la palabra es el reflejo del corazón y piensa con la sensatez y la fuerza del que está convencido de que siempre hay un futuro esperanzador, con valores que el siempre ha practicado: trabajo, ilusión y esfuerzo colectivo. Así piensa que es la vida, Pichi el CHUCHU.
- "Quirós", entrenador de vida.
- José Manuel Álvarez “Quirós” es una mezcla peculiar de fuerza tranquila y de vitalidad generosa. Este eterno entrenador es una combinación perfecta de la fórmula “E+E” que lleva al éxito: excelente persona y excelente profesional. Después de tantos años, empezó en 1974, ha visto pasar varios cientos de jóvenes aficionados al balón: “ayer los padres, hoy los hijos y algún nietu”, dice en un tono en el que se adivina una mezcla de nostalgia y de orgullo. Con la misma motivación que aquel Quirós que empezó sus andaduras de entrenador a los 24 años, sigue poniendo todo su saber y toda su paciencia al servicio de un deporte que él considera casi necesario a la hora de formar a los chavales con unos valores que él sabe duraderos: perseverancia en el esfuerzo, escucha y respeto mutuo. El campo de fútbol es su mundo, un mundo feliz al que no pensaba volver como consecuencia de una operación de cadera que hoy dificulta un poco su caminar. Pero ahí está, en medio del campo, disfrutando con sus “críos” que conoce perfectamente, a los que admira, respeta y casi susurra reglas de vida. “Aprendo mucho de vosotros”, suele decir a unos chavales sorprendidos por la afirmación. Y es lo que piensa porque su vitalidad, dice, la recibe de esa renovación generacional que le da nueva savia deportiva. Cuando los reúne a todos para la foto, se nota el cariño que les tiene. Los llama por su nombre, les comparte una sonrisa, un guiño o una palmada cómplice en el hombro y ellos le siguen como se sigue a un verdadero líder en el que tienen plena confianza y que se “deja la piel” por ellos. Huye de las malas palabras, de los tonos ásperos que suelen marginar y sueña con un mundo en forma de balón en el que la convivencia armoniosa y el respeto mutuo ayuden a disfrutar plenamente de la vida. ¿Acaso hay alguien que no conozca a Quirós?
- Albergando proyectos en Urbiés
- Son las cinco de la tarde, desde Urbiés el sol arropa nuestra mirada hacia el valle frondoso y verde. En él está escrita una larga historia colectiva, con él queremos inventar nuestro futuro. Nuestra cita de hoy habla de proyectos y transmite dinamismo y entusiasmo a la causa turonesa. Allí, con sus paredes guardando silenciosos recuerdos de largas horas de clase y un amplio patio mudo de griterío y de juegos infantiles, el alargado edificio de la antigua escuela es hoy el corazón del proyecto esperanzador y necesario de dos jóvenes catalanes: Joan Utges Domínguez y Dani Levy de Dios A la espera de Dani, Joan saluda con cariño y palabras personalizadas cuantos vecinos pasan por delante del Albergue de Urbiés. Es un habitante más del pueblo, un joven de 29 años habitado por el deseo de convertir el edificio en un centro de referencia para los foráneos que lleguen hasta “estos parajes envidiables” y en un lugar de encuentro y de múltiples actividades para un vecindario que desde el primer momento les ha apoyado sin reserva. Con el corazón totalmente “turonizado” nuestros jóvenes emprendedores hacen una nueva apuesta por lo nuestro, la riqueza de un valle que “lo tiene todo y que tiene que aprender a venderse”. Después de bastantes meses de cierre, han retomado, con una propuesta abierta, la antorcha de un centro emblemático que quiere ir más allá de la función primera de un albergue. Tienen mil ideas para suscitar el interés por una naturaleza y un paisanaje “ a los que es imposible no engancharse”. Ideas claras pues y adhesión de todo un pueblo para defender una natura única y auténtica que un senderismo desgranará al ritmo de su riqueza etnográfica, de su arqueología industrial. Pero también se trata de abrir las puertas a las distintas organizaciones del valle para compartir, aunar esfuerzos y multiplicar la oferta. El optimismo es desbordante y el compromiso total. Es una gran noticia para Turón.
- Álbumes de fotos
- Apostando por Turón
- “La casa rural de San Andrés es encantadora”, esas fueron las palabras, que en boca de Ricardo Tomillo, me dieron a conocer la existencia de la "Casa Rural El Sumiciu". Y detrás de esta magia, Adolfo, Ana, Alejandro y Adri, cuatro protagonistas apostando por Turón. Adolfo es como un Indiana Jones madrileño-turonés que, con poco más de 49 años, tiene la mente repleta de aventuras, ojos risueños y optimistas, indumentaria ecológica y una mirada que habla más rápido que su boca. Celebra esa puerta abierta hacia un nuevo mundo con pasión. El ritmo de la palabra es acelerado porque brota naturalmente de esa fuerza interior de un proyecto que le habita. Relata sus paseos por el valle con la vista virgen de alguien que descubre lo nuestro, cuando nosotros ya nos olvidamos de comunicar con esa naturaleza que un día fue nuestro mundo. Su entusiasmo es comunicativo, te convence y te lleva a redescubrir esos detalles que hacen o hicieron tu vida feliz. Se deleita del aire libre, disfruta de una renovada libertad y habla de encanto y de misterio animándonos a revivir la esencia inalterable del valle. Adolfo y los suyos han dejado atrás muchas cosas y han descubierto el valle cuando lo negro ha cesado de enfear el paisaje. Hoy venden verde por convencimiento apelando a que cada turonés se esmere por conservar el entorno limpio y atractivo. Una visita a San Andrés y unas cuantas palabras con Adolfo empujarán vuestros proyectos hacia el reino de los posibles. El Sumiciu, más que una casa rural, es la metáfora de un Turón con futuro, un Turón que tiene encanto, misterio y paz. El Sumiciu es una belleza concreta y comprometida con el devenir de nuestro valle. Gracias a Ana, a Adolfo, a Alejandro y a Adri por su defensa convencida de lo nuestro, que hoy ya es parte de ellos. Han llegado de Madrid para quedarse y para hacer de esto el Proyecto de su vida, apostando por Turón.
- Cagide
- Cagide, un apellido que trae recuerdos de Caldas de Reis y de la ría de Arousa pero que como tantos otros, oriundos de media España, han turonizado sus raíces a base de trabajo y de compromiso social con un valle minero que fue y sigue siendo toda su vida. Gente foránea, tan desarraigada como necesaria, que ha polinizado una población legitimando un nuevo turonés. Ramón es de esa estirpe. Por sus mudanzas conoce gran parte del valle aunque su último asiento le ubique en la vivienda familiar de Villabazal, verdadera atalaya que custodia la subida a los pueblos más altos. Artesano polivalente, un manitas como se dice ahora, en una casa que rezuma sus propias habilidades. Sus palabras chocan al ritmo de los recuerdos, con un enfatizado y agradecido recordatorio a su padre, ese joven gallego que cerró su adolescencia emprendiendo rumbo a Turón, tierra desconocida y ennegrecida por el carbón. Raimundo vino a trabajar en la madera y unir sus esfuerzos a la minería del valle. Hoy, su hijo Ramón sigue enumerando sus vivencias con claridad, disfrutando de una “güerta” con generosa cosecha a la sombra del limonero y de la fuente sin agua.
- Calentando motores...con Abelardo Suárez.
- Ya con trece o catorce años los coches y el ruido del motor sonaban a música celestial para Abelardo. En casa no había coche y nada le predisponía a esta pasión tan tenaz. Sin embargo fue de los aficionados y convencidos de la escudería San Cristobal, de los rallyes por Vegalafonte...el motor como hilo conductor de su compromiso con la actividad social y deportiva del valle. Es un hombre de palabras medidas que traducen su amor por la mecánica, desde la Formula I a la que asiste cada año hasta los rallyes, sus rallyes, los de la Escudería Turón Arrass , pasando por los eslalons, el karting, todo lo que calienta los tubos de escape y aporta emoción y espectáculo. "Hombre discreto, trabajador y enamorado del mundo del motor", es la definición en la que todos coinciden. A través de la entrevista a su presidente, vaya nuestro reconocimiento a la labor incomparable que la escudería desarrolla proyectando el nombre de Turón en el mundo del deporte automovilístico. Con los motores aún calientes por la subida a Tablao se aceleran los proyectos y arrancan nuevos desafíos.
- Calentando motores...con Abelardo Suárez.
- Ya con trece o catorce años los coches y el ruido del motor sonaban a música celestial para Abelardo. En casa no había coche y nada le predisponía a esta pasión tan tenaz. Sin embargo fue de los aficionados y convencidos de la escudería San Cristobal, de los rallyes por Vegalafonte...el motor como hilo conductor de su compromiso con la actividad social y deportiva del valle. Es un hombre de palabras medidas que traducen su amor hacia la mecánica, , desde la Formula I a la que asiste cada año hasta los rallyes, sus rallyes, los de la Escudería Turón Arrass , pasando por los eslalons, el karting, todo lo que calienta los tubos de escape y aporta emoción y espectáculo. "Hombre discreto, trabajador y enamorado del mundo del motor", es la definición en la que todos coinciden. A través de la entrevista a su presidente, vaya nuestro reconocimiento a la labor incomparable que la escudería desarrolla proyectando el nombre de Turón en el mundo del deporte automovilístico. Con los motores aún calientes por la subida a Tablao se aceleran los proyectos y arrancan nuevos desafíos.
- Clementina, guardiana del Archivo de Hunosa
- No podía ser de otra manera…una turonesa convertida en guardiana de unos archivos que son toda una Historia, la vida de unas minas que dieron vida a las vidas de sus mineros. Allí en los archivos de Hunosa,desde el 2010, por tierras langreanas, oficia Clementina Álvarez Díaz tal una sacerdotisa de la antigüedad guardiana de los secretos más negros y misteriosos de una tentacular red industrial que un día cubrió gran parte de Asturias y abrazó hasta el agotamiento todo el valle de Turón. Desde su Linares natal, oteando el valle con los chispeantes ojos de su infancia, el color verdinegro piropeaba con los ojos cercados de carbón de familiares y amigos. Esa es Clementina la nieta de Rosa y Liano, vehiculando gratos recuerdos escolares en “el autocar de Gelito”, orgullosa de su paso por el Instituto de Turón y protagonista y espectadora a la vez de momentos complicados de la vida cultural y laboral de nuestro valle. Sacar provecho de lo positivo y minimizar lo negativo es el gran fundamento de su filosofía cotidiana. Sus estudios de geografía e historia de la Universidad de Oviedo la han llevado “vuelta a casa, a lo suyo”, al conocimiento de nuestro (su) pasado para poder entender mejor nuestro presente y futuro. Hoy, Clementina, con sus raíces y parte de su presente aún en el valle, es parte de nuestro Turón en ese centro de la gran Memoria minera, la que preserva lo que fuimos, en la que llegas a identificarte con infinidad de “sentimientos, sufrimiento, felicidad y modos de vida”. Allí están Hulleras de Turón y su propio valle, sellados como nunca y para siempre en su trágica y gratificante Historia. “Algo tendrá este valle que no deja indiferente a nadie, un valle para sentir, aprender y disfrutar”.
- Comiendo con un amigo
- De Villapendi a San Juan
- Javier ha detenido su agenda lo suficiente para ofrecernos un sentido y sosegado hueco evocador de sus raíces, de su Villapendi natal. Obviamente no era una cita habitual en su quehacer diario, en una cotidianidad hecha de esas solicitudes y compromisos que llenan los días del párroco de San Juan el Real. Hablamos de San Juan y... San Juan, el de sus responsabilidades actuales y el San Juan de la foguera más “bonita de Asturias”, la de su barrio turonés. Mientras resalta sus grandes compromisos, la chispa del recuerdo le lleva a su niñez, a sus primeros años, a su juventud y a su vocación. No se nota añoranza tristona sino mucho cariño para la gente que le vio crecer y mucho apego a aquellos rincones que aún recorre de memoria sin tropezar en sus piedras, sin caerse en sus charcos y fontanes. Es la cronología afectiva y acertada de un itinerario que le ha hecho feliz, feliz como hombre y feliz como sacerdote ayudando a los demás, creyentes o no. “¿Si no hubiera sido cura?...hubiera sido cura", dice. Y es que no se puede imaginar uno a este turonés nacido en 1945 desempeñando otras funciones. Ha recogido el testigo de su nuevo destino por obediencia, con compromiso y lealtad. Lejos quedan ya su entrada en el Seminario, a los 18 años, su ordenación en la propia iglesia San Martín de Turón, sus destinos en Luarca y Grao, su estancia en Paris, sus años de docente en la escuela de Magisterio y estos últimos 21 de párroco en el Cristo de Las cadenas de donde muchos pensaban que ya no se movería. Año y medio lleva en una de las parroquias más importantes de Oviedo. Cuenta que Fernando Rubio, el difunto párroco, después de 51 años de dedicación total, dejó el listón muy alto. Humildemente Javier Suárez Fernández ofrece, a su vez, servicio y amistad como nuevo pastor de la parroquia. Y lo logrará porque es una persona fiel a su compromiso, dedicada y a la escucha, con un trato cordial y afectuoso que hace sentirse bien a todos los que a él acuden. Al hijo de Quico y de Anita, que sigue teniendo una güerta en Villapendi, el calendario le impide ir más a menudo a ver a sus convecinos. Terminados los recuerdos ya abre la puerta a nuevos proyectos: una peregrinación diocesana a Polonia, otra a Tierra santa, que ya visitó en veintiuna ocasiones, la celebración en 2015 del centenario de la iglesia de San Juan, "Bien de interés cultural", …Y muchos más para este turonés de paz, activo pero disponible, que huye del protagonismo personal y cuya vida es un periplo feliz de servicio y de lealtad.
- Dos horas con Susana...
- Final de mañana, libros, llamadas y correos. Es un día normal para Susana Pérez-Alonso, una vida muy llena, con aparente agitacion. De entrada te mete en su mundo, comparte sus indignaciones, te hace partícipe de su(s) lucha(s) por lo justo y te habla de sus compromisos... como queriendo hacerte reflexionar sobre el sentido y el valor de la vida. Entrar en el mundo de Susana es así de fácil. Te adentras en él de su propia mano, con sencillez, con ese tono tan peculiar, que te hace sentirte bien, uno más de su círculo de amigos. La conversación recorre el tiempo en todos los sentidos, retrata personajes, denuncia injusticias, sin tapujos pero con respeto...con el turonismo como salvoconducto.
- Dos horas con Susana...
- Final de mañana, libros, llamadas y correos. Es un día normal para Susana Pérez-Alonso, una vida muy llena, con aparente agitacion. De entrada te mete en su mundo, comparte sus indignaciones, te hace partícipe de su(s) lucha(s) por lo justo y te habla de sus compromisos... como queriendo hacerte reflexionar sobre el sentido y el valor de la vida. Entrar en el mundo de Susana es así de fácil. Te adentras en él de su propia mano, con sencillez, con ese tono tan peculiar, que te hace sentirte bien, uno más de su círculo de amigos. La conversación recorre el tiempo en todos los sentidos, retrata personajes, denuncia injusticias, sin tapujos pero con respeto...con el turonismo como salvoconducto.
- Dulce entrevista con Julio el confitero
- Dulce y optimista, así fue nuestro encuentro. Más que entrevista, los momentos pasados con Julio fueron un desgranar de recuerdos, sin nostalgia, con los pies en el suelo y encarando el futuro. Julio el confitero, un hombre sencillo, que respira honradez y que lleva una vida metido de lleno en su negocio y comprometido con todas las iniciativas de sus gentes. " Invertí en el pueblo, dice, y me siento implicado en el tejido industrial de aquí. Soy de los que siempre animan y contribuyen a los proyectos de fiestas y asociaciones porque creo que es así como se muestra concretamente el turonismo" . El pueblo le ha dado todo y es un turonés agradecido. Sus padres, su esposa, sus hijos y sus amigos son los que dan sentido a su vida. Hoy se siente orgulloso de haber dedicado todos estos años de profesional a endulzar la vida y quizás los corazones de tantos turoneses. Un hombre en suma que sabe de donde viene y quien le enseñó lo que sabe: Tino su maestro confitero... Ese es Julio, el amigo de todos.
- El Cuélebre está en Turón
- José Guerra confiesa tener un gusto pronunciado por los dragones. Este turonés emprendedor y optimista, con la dosis necesaria de realismo que permite luchar y avanzar por la vida, ha escogido el Cuélebre, esa criatura legendaria de las mitologías del norte, para que cumpla, seguramente, con una de sus funciones: vigilar y guardar los tesoros, en este caso su acogedora tienda de informática. Un negocio que regenta con sociabilidad y cuyos clientes son o se convierten rápidamente en amigos. Mi amigo Nel Amaro, huésped asiduo y exigente de la página ideada por José fue el primero en hablarme de él. “Esti chaval está apostando por Turón, tien mucho mérito. Tienes que hablar con él, me decía”. Con sus treinta y ocho años, su juventud por delante, su mujer y su hijo decidió instalarse hace once años en un valle del que siempre oyó hablar, omnipresente en la vida familiar, y en el que estaba cada dos por tres a pesar de haber pasado sus años más jóvenes en Mieres. Sus raíces familiares son turonesas como lo son sus recuerdos y hoy su fuerza “apostando por trabajar, vivir y disfrutar en el valle”, como dice. Cuando llegó con su proyecto informático, sabía perfectamente que el valle ya no era el de antaño, el que tantos comentan, el que muchos añoran. Pero él siempre tuvo el convencimiento de que con voluntad, lucha y una mezcla equilibrada de optimismo y de realismo podría hacerse un hueco en el oscuro panorama socio-económico que parece haberse apropiado del pueblo. “No soy el único, dice convencido, ha venido gente de fuera con ilusión y nuevos proyectos y están dando una buena lección de perseverancia y de convencimiento”. “Han venido con una mirada diferente, añade, no han llegado en busca del Turón del pasado, referencia de tantos, sino que han venido convencidos por la potencialidad del valle”. Ese es el valle que defiende José Guerra, animando a los turoneses a unirse, a salir de su zona de comodidad, a soñar con grandes proyectos y a luchar para conseguirlos.
- El pasado de Turón se merece un buen futuro.
- Con los recuerdos y las raíces ya bien plantados, Pepe Espiño evoca en esta segunda parte, esos densos años de vida dedicados, con pasión, a la enseñanza, “esa profesión que como algunas otras requieren un suplemento de humanidad”. Un humanismo activista que trasciende la conversación. Aborda con realismo la situación agitada del mundo de la docencia y el presente inseguro de nuestra juventud. Un realismo que no empaña una visión optimista inquebrantable porque a pesar de los grandes desafíos sigue creyendo en los jóvenes “cuyos ojos revelan un alma limpia y noble, cargada de valores”. Los retos son grandes y junto con el claustro del IES promueve proyectos y propicia un ambiente adecuado, para que los “hijos de mineros”, por los que dice haber apostado con acierto, aprovechen esta etapa de formación y encaren con éxito su propio futuro. En ese mes de julio de 1984 eligió un destino geográfico, Turón, pero también el destino de su propia vida. Y hoy se siente inmensamente agradecido. Este largo camino, fiel a un pueblo y a su gente, es un recorrido que volvería a emprender, porque aquí se ha sentido útil y ha podido contribuir a mejorar las cosas, poniendo al servicio de los más jóvenes y de sus familias todo lo que ha aprendido. Hoy, dice, “me siento y soy mucho mejor que cuando recalé en este Valle, vinculado ya a mi vida para siempre, desde hace casi tres décadas”. Una larga etapa en la que ha fraguado un mensaje convencido a todos nuestros jóvenes. Les anima a no perder nunca la ilusión, convencido que está de que podrán disfrutar de tiempos mejores, les invita a ser estudiosos y constantes, a huir de los mezquinos y de los iluminados, a practicar los valores de los abuelos y a centrar sus vidas en principios éticos. Este gran gallego-turonés, fiel al dicho, les empuja a “ensanchar su visión del mundo, aprendiendo de todo y de todos”. Una llamada vibrante a romper el inmovilismo y a desechar el miedo. Su varita mágica la utilizaría para cambiar actitudes y desarrollar militancia activa en un Turón en el que abundarían las ofertas de “nuevos ciclos de Formación Profesional, inéditos en el Principado, (…) para poder optar a nuevos empleos”. Liberaría instalaciones y terrenos ociosos de Hunosa, para emprendedores y PYMES y aprovecharía la arqueología industrial del Valle, para, una vez declarado y reconocido oficialmente como “Bien de Interés Cultural” crear un gran museo de la minería, único en España… Porque para Espiño, el pasado de Turón se merece un buen futuro
- Enamorado de Turón, hasta la médula
- Turón y Tomillo, Tomillo y Turon, T&T...una marca patentada. Mi padre ha sido un ejemplo a seguir aquí en este pueblo. Durante cuarenta años fue el hacedor de las Fiestas del Cristo. Todo el mundo lo recuerda con nostalgia aquella época en que obraba en el valle. No la nostalgia puramente afectiva más bien el recuerdo de un hombre comprometido con su pueblo hasta la médula.
- Enamorado de Turón, hasta la médula
- Turón y Tomillo, Tomillo y Turon, T&T...una marca patentada. Mi padre ha sido un ejemplo a seguir aquí en este pueblo. Durante cuarenta años fue el hacedor de las Fiestas del Cristo. Todo el mundo lo recuerda con nostalgia aquella época en que obraba en el valle. No la nostalgia puramente afectiva más bien el recuerdo de un hombre comprometido con su pueblo hasta la médula.
- Entrevista a Manolito BAQUERO.
- Con el lanzamiento de esta primera entrevista empezamos el ensamblaje de un rompecabezas gigante constituido por los recuerdos individuales de los turoneses, notables o anónimos, que formarán, con el tiempo, una especie de memoria colectiva de nuestro valle, finalidad primera de esta página. Mensualmente elvalledeturon.net dará la palabra para que esos testimonios no se pierdan, para que todos los testigos que han vivido en su propia carne páginas de la historia de este pueblo puedan compartirlas y dar fe de unas vivencias que merecen todo nuestro reconocimiento. Manolito Baquero es, sin duda alguna, uno de esos testigos privilegiados del pasado, del presente y del devenir de nuestro valle
- Falo, un hombre con suerte.
- Gelín Xamonda
- El encuentro fue fortuito. Una visita al monumento con mi amiga Evelia y allí los cruzamos. Gelín y Gelina, inseparables, paseando sus recuerdos por Fortuna, un mundo del que Gelín Xamonda tiene muchísimo que contar. Unos recuerdos que, lejos de perderse, se revitalizan en cada caminata. Charlando o silencioso, el maquinista del último tren de vía estrecha, vuelve a desempolvar sus vivencias ante los vestigios de la que fue su casa minera, a reescribir las anécdotas porque vuelven las voces, a estirar el relato porque los detalles vuelven a brotar en cada rincón. Hablamos del ferrocarril, su verdadera pasión, pero también de los pueblos y de su gente. Uno nunca se cansa de escuchar una memoria oral tan detallista. En los archivos mineros descansan protegidos los nombres de miles de trabajadores entre confinadas estadísticas de las inagotables toneladas de carbón arañadas a nuestro suelo. Pero en la mente de los mineros está lo que nunca se registra, la relación trágica y pasional del obrero con su obra. Gente endurecida porque fatigosa era su ineludible profesión. En la antojana, el guiso de Gelina aromatiza el pasado.
- Germán Prieto y el Coro Minero . "Lito"
- Unas agradecidas voces mineras cerraron la partitura de una vida dedicada a la música. A la despedida emocionada de los turoneses faltaba sin embargo por añadir un último pentagrama a la vida de Germán Prieto, fallecido este 30 de junio de 2014.
- Hablando bajo la lluvia
- “Hablando bajo la lluvia”…el guión de un improbable encuentro de dos turoneses de la diáspora en Santiago de Compostela. En la Plaza Roxa, la luz se desvanece, el día sigue gris y la lluvia, que diluvió la víspera, amenaza con volver a las suyas. Hace tiempo que el llover ha calado en el alma profunda y en la propia identidad de esta ciudad donde, dice el lema, la lluvia es arte. Esta cita con Emilio forma parte de esos regalos mágicos que nos viene ofreciendo la página turonesa desde su creación. Encuentro de dos turoneses que la vida ha llevado a recordar y a defender su valle desde la distancia con esa fuerza que da la separación involuntaria. Emilio Marqués reside en Palma, donde vive con su esposa Ana, pero trabaja y termina su tesis doctoral en Santiago, algo parecido a lo que me ocurre a mí con mi itinerancia laboral. Ciudadanos del mundo pero en este caso, sobre todo de Turón. A la hora del encuentro, poco más sabía de este paisano cuya familia era bien conocida en el valle. No hubo falta de signos exteriores de reconocimiento. Le vi llegar preparado para el recorrido compostelano con su paraguas, e impaciente por hablar de nuestro Turón. Se me antoja que tanto él como yo nos reconocimos gracias a ese “algo” que rezuma nuestra identidad turonesa, esa parte tan importante de nosotros que cierta administración quisiera borrar. La palabra agradable, simpático y sonriente como si se tratase de un encuentro habitual entre viejos amigos, recorremos juntos los rincones de las históricas piedras compostelanas, muchas inquietudes y cada rincón de nuestros recuerdos turoneses. Ubica paisaje y paisanaje, vuelve a recorrer el valle en bicicleta, pone trasfondo social a San Francisco, su barrio, recoge castañes por Fuexo, con Pepe, y vuelve a sudar y a disfrutar con las competiciones deportivas organizadas por Vitos, en su colegio, con todos sus amigos. Emilio hubiera podido ser docente universitario, sin embargo la vida profesional le ha llevado por otros derroteros… Lugo, Palma, Ciudad Real, Canarias, Valencia, Santiago de Compostela... Se le nota feliz y lleno de proyectos. De aquellas vivencias en el nº 44 del barrio de San Francisco, los Cuarteles para los turoneses de toda la vida, quedan una retahíla de nítidos y emotivos recuerdos y un … picaportes que conserva su hermana Blanca en Oviedo.
- Julio Alfredo o la pasión por la enseñanza.
- Julio Alfredo González Gutiérrez está en simbiosis total con su profesión y con su pueblo, un Turón que apenas abandonó dos años por razones profesionales. Hoy sigue agradeciendo esa suerte que tiene de estar trabajando en su valle con unos jóvenes a los que quiere y en los que confía. Director del C.E.I.P. Vega de Guceo, cuenta, nos dice, con un equipo dinámico y comprometido. Vive este momento profesional como algo muy gratificante, con muchos proyectos y con un reto particular para que "sus niños" conozcan el valle y su historia. La revista escolar, El Candil, en la que colaboran alumnos, padres y docentes, es un guiño a la historia del pueblo que todos los turoneses reconocerán. Turonés de pura cepa y por todos los costados, ejerce de turonista. Su padre era de los Cuarteles, el conocido Alfredo “Parana”, los abuelos maternos de Pandel y de la Ceposa, la abuela paterna también de los Cuarteles. Desde su "escuela", dominando casi todo Turón y contemplando una belleza paisajística incomparable Julio Alfredo proyecta y colabora con nuestra juventud para que el presente y el futuro ofrezca igualdad de oportunidades y trabajo para todos. "Es profeta en su tierra".
- Las dos pasiones de Pepe Espiño
- Llegué a la oficina para hablar con el director de temas relacionados con la página y para agradecerle su apoyo, el del cuerpo docente y la participación de los propios alumnos al “Concurso David Varela de relatos familiares”, y allí, entre llamadas urgentes y numerosas solicitaciones propias de una jornada escolar laboriosa y normal, me encontré con un hombre feliz, implicado y comprometido, sensible y apasionado por su labor de 28 años acompañando este proyecto en el IES Valle de Turón. Pepe Espiño es afable en el trato, comedido y prudente más que tímido. Hay mucho de cierto en esa descripción de hizo alguien de él hace tiempo “más de confesionario que de púlpito”. Abrió su corazón, detuvo el tiempo y empezó a recorrer su vida disfrutando de esa rememoración. Así surgió esta conversación. Recuerda sus humildes orígenes agradeciendo a todos los que han intervenido en su formación, en la construcción de su personalidad. Casi todos tienen nombre: sus padres y de manera particular su padre primer artífice de una filosofía personal que sigue habitando nuestro gallego-turonés. “Una persona no es una cosa”, fue una de esas palabras fundamentales, que justifica y aclara el comportamiento de Espiño con su cuerpo profesoral, con sus alumnos, con todos lo que le rodean. La dignidad de todo ser humano es el hilo conductor de su relación con los demás. Pero en su memoria también hay cantos de agradecimiento para Doña Balbina y Don Benito los dedicados e inolvidables maestros que guiaron sus primeros pasos en la escuela rural, para Don Manuel que orientó definitivamente su trayectoria escolar hacia el Seminario Mayor de Lugo y para su gran amigo y colega Julio Concepción. Sus dos pasiones están claras y ellas son las dan equilibrio al hombre: su familia, Ana Belén Dana y Alexia , y la comunidad educativa del IES “Vale de Turón” a cuyo proyecto educativo lleva vinculado casi tres décadas, dos de ellas como director. Esta es la primera entrega de una larga conversación con este hombre afable, generoso pero justo, respetuoso del compromiso contraído y que mide sus palabras a la hora de comunicarse colectivamente con un pueblo con el que se siente y está completamente identificado. El estilo es el hombre y él...es así.
- Las mil huellas de Miguel Olivar
- No podía faltar el polifacético e inolvidable Miguel Olivar en esta página turonesa. Un hombre de sobra conocido y que por haber abarcado tantos campos de actividad ha dejado mil huellas sembradas, con generosidad y dedicación, en los colectivos del valle y en la mente de todos sus habitantes. Un hombre cuyos escritos siempre intentaron defender y promover su querido Turón. Gracias a Raquel, su hija, y a los escritos que nos ha facilitado hemos logrado devolverle la voz elaborando una entrevista-memoria, en dos partes, a partir de todo lo conservado por este infatigable turonista. Escribió y compiló para rechazar el olvido. Agradecidos le estamos hoy. Ejemplo a seguir para que nuestro viaje por la vida enriquezca la memoria de un pueblo, el nuestro. Manolito Baquero, fino observador, lo calificó de "persona buena y honesta, aunque haya empleado la sátira mordaz con su jocosidad versiculada, sus dibujos y su poesía" Seguramente sea éste el perfil más fiel que se haya hecho de este humanista, insaciable colaborador desinteresado de todo lo que movía la vida socio-cultural del valle... la Hermandad de Santa Bárbara, SO.TU.FE., Peña Bolística Turonesa, CD de Turón, Asociación Turonesa para la Mejora del Valle, a la que se dedicó desde su fundación durante 16 años, secretario fundador del Club 89 de la Tercera Edad, secretario de la A VV de Villapendi... amén de sus múltiples conferencias, presentaciones, cursos de socorrismo, desfiles... Sería fastidioso dar una lista exhaustiva de su ecléctica actividad aunque esa simple relación bastaría para ilustrar y dar testimonio de una vida vivida totalmente volcado a su pasión: Turón. Seguiremos nuestra evocación con una segunda parte títulada, El regreso a casa, y añadiremos aportaciones suyas a algunas de las categorías de nuestro portal. Justo agradecimiento a una labor que sigue presente en nuestra Historia.
- Los niños van a París.
- Lo extraordinario de esta vida son los encuentros, esos momentos insospechados y mágicos en los que descubrimos a seres entrañables, hasta entonces casi desconocidos para nosotros, y que entran en nuestra vida para ayudarnos a ser mejores. La historia de Manuel José Vega Cadenas es argumento de novela pero sobre todo lección de vida con una carga de emoción indescriptible. Hoy le contaba la historia a mi esposa y no pudimos contener un pequeño sollozo de admiración. Todo empezó en septiembre de 2010 cuando por las fiestas del Cristo subía con Cadenas hacia La Felguera. Así de repente, sin más explicaciones, a sus 86 años empezó a hablar un francés impecable y me quedé estupefacto… Parecía hasta irreal. La realidad sin embargo, la dura realidad, es la historia que sigue en esta conversación, más que entrevista, a la que me hubiera gustado invitar a todos los turoneses. Hoy el texto son meras palabras después de haber sido emociones palabradas, lo que yo viví, por eso apelo a vuestra imaginación para adentraros en la vida de un niño de 87 años, un niño que, quizás, nunca lo fue. Así fue como descubrí la riqueza interior de un hombre que decidió de su vida siendo adulto muy pequeño. Es de agradecer que esta existencia no nos haya hecho a todos iguales.
- Lourdes Rodriguez Viejo, monja sportinguista
- Luis Alberto: nuestra voz por el mundo
- Luis Alberto es nuestra voz turonesa trotamundos, ese sonido armonioso, sinfónico y verde, que cautiva públicos e interpreta de manera magistral a los más grandes. Pero si su voz ha roto las fronteras de su horizonte, convirtiéndole en ciudadano del mundo, él sigue fiel a la más entrañable de las partituras: Turón. Sus palabras son una apasionada confesión en la que los personajes y los acontecimientos presentes en su memoria están al servicio de un solo recuerdo: su familia, su infancia, sus amigos…su valle. Esa partitura que sabe de memoria y que lleve tan adentro, es la que sigue practicando y compartiendo porque “va a durar mucho más que el carbón porque por nuestras venas siempre sentiremos correr un poco de ese carbón que nos hizo como somos”. Si la música le lleva por todos los rincones del mundo, no se olvida que todo empezó en Turón, porque en su casa “la música siempre tuvo un protagonismo absoluto”. Nació con ella, se crió con ella y se emocionó con ella escuchando voces familiares que poblaban su entorno: sus padres, la tía Maricarmen, Licinio, Celia, Antonio, Ester, Manolito y Lumi. Ellos fueron, sin duda alguna, el preludio vocacional a los grandes compositores. La música hoy es su vida, una vida exaltante pero movida, con la voz preparada y un billete de avión en la mano. Se disculpa por no poder mandarme más noticias…pero hay saludos de Panamá, recuerdos de Bogotá y cuatro letras rápidas desde Nueva York. Dice que en esos momentos de alejamiento y en la soledad de las habitaciones de los hoteles su Turón siempre está presente en una foto entrañable, amarillenta que resume todos sus recuerdos y que “me lleva, añade, a mi lugar, a mi sitio”. Así es como Luis Alberto “vuelve a menudo a estar en su casa”, esa casa familiar “ con las enormes galerías desde las que veía el río con su agua negra”… Bethoven y Mozart tendrán que conformarse con compartir compañía con…Turón. Gracias por tu música.
- Luis Alberto: nuestra voz por el mundo
- Luis Alberto es nuestra voz turonesa trotamundos, ese sonido armonioso, sinfónico y verde, que cautiva públicos e interpreta de manera magistral a los más grandes. Pero si su voz ha roto las fronteras de su horizonte, convirtiéndole en ciudadano del mundo, él sigue fiel a la más entrañable de las partituras: Turón. Sus palabras son una apasionada confesión en la que los personajes y los acontecimientos presentes en su memoria están al servicio de un solo recuerdo: su familia, su infancia, sus amigos…su valle. Esa partitura que sabe de memoria y que lleve tan adentro, es la que sigue practicando y compartiendo porque “va a durar mucho más que el carbón porque por nuestras venas siempre sentiremos correr un poco de ese carbón que nos hizo como somos”. Si la música le lleva por todos los rincones del mundo, no se olvida que todo empezó en Turón, porque en su casa “la música siempre tuvo un protagonismo absoluto”. Nació con ella, se crió con ella y se emocionó con ella escuchando voces familiares que poblaban su entorno: sus padres, la tía Maricarmen, Licinio, Celia, Antonio, Ester, Manolito y Lumi. Ellos fueron, sin duda alguna, el preludio vocacional a los grandes compositores. La música hoy es su vida, una vida exaltante pero movida, con la voz preparada y un billete de avión en la mano. Se disculpa por no poder mandarme más noticias…pero hay saludos de Panamá, recuerdos de Bogotá y cuatro letras rápidas desde Nueva York. Dice que en esos momentos de alejamiento y en la soledad de las habitaciones de los hoteles su Turón siempre está presente en una foto entrañable, amarillenta que resume todos sus recuerdos y que “me lleva, añade, a mi lugar, a mi sitio”. Así es como Luis Alberto “vuelve a menudo a estar en su casa”, esa casa familiar “ con las enormes galerías desde las que veía el río con su agua negra”… Bethoven y Mozart tendrán que conformarse con compartir compañía con…Turón. Gracias por tu música.
- Manolete el acordeonista
- Manolete, así a secas… un nombre suficiente para que el imaginario popular se ponga en marcha y empiece a recordar a esa leyenda musical de nuestro valle. El acordeón y Carcarosa van colgados de este hombre como dos tarjetas de visita que llevaron el nombre de Turón por muchos rincones de Asturias. En una época en que los bailes populares y las pistas, junto con el cine, eran las únicas diversiones, los encuentros sociales y amorosos por antonomasia, las notas de Manolete el acordeonista hicieron vibrar a más de uno. A punto de cumplir ochenta y un años, aún recuerda con pasión esos momentos inolvidables de su larga vida. “Lo mío fue un aprendizaje solitario, a mi manera”, dice. Así empezó a sonar el acordeón y la gaita con los que llenaba el paisaje y el paisanaje de su pueblo natal. Cuarenta años de minería y muchos más de nómada musical. Una aventura musical, como él dice “con el acordeón a cuestes”, escribiendo momentos inolvidables de la historia social de pueblos grandes y pequeños en sus fiestas, verbenas. Allí quedan, aquí vuelven, para la evocación de los lectores los salones de baile de Armiello, Los Valles, Linares o Urbiés .. También resuenan en el recuerdo la pista María Luisa o el Casino… o las bodas de padres y abuelos…con un gran protagonista, Manolete el acordeonista. Llegábamos a Carcarosa con esa idea de siempre: inmortalizar uno de tantos bellos rincones del valle, sus piedras y su historia… Pero hubo sorpresa y regalo: el encuentro con un hombre bueno y generoso, una memoria sin par y unos dedos melódicos que aunque envejecidos aún fueron capaces de llenar nuestra vida de alegría.
- María Fernanda o la emoción de Pozu Espinos
- “Esa moza sabe más de la mina que un mineru”, así de rotunda y convencida fue la primera información que me dio un amigo turonés hablándome de ella. ¡Qué razón tenía! Sobran las preguntas, cuando estás con María Fernanda, porque esta apasionada por la arqueología minera destila conocimiento con sencillez y claridad, convenciéndote, transformándote, sin darte cuenta, en un defensor más de nuestro patrimonio industrial. Historiadora del arte, enseguida se dio cuenta de que lo que realmente le interesaba era la arquitectura contemporánea. Su fibra de investigadora y un contacto determinante con la profesora Covadonga Álvarez Quintana, historiadora del arte y pionera en España del estudio del patrimonio industrial la llevaron a una dedicación, entre militancia y apostolado, a la arqueología industrial del Caudal donde tenía algunas raíces pero sin un vínculo particular. Junto con Roberto, su marido, conocido durante sus estudios, gestor urbanístico y geógrafo territorial, se instalan en Mieres y empiezan su investigación por Turón en 1996. Para ambos, el valle, a pesar del declive minero tenía “un material para interpretación en un estado optimo”. El Pozo de Espinos selló definitivamente su atracción por el patrimonio arqueológico turonés: “ Recuerdo, dice María Fernanda, el día en que llegué a Pozu Espinos. Me quedé sin palabras. No lo conocía, sabía que existía, había leído cosas, fuentes… pero llegar y verlo… ¡Díos mío qué maravilla!”. Tal fue el impacto que el castillete se convertirá en emblema, imagen comercial y nombre de la consultoría cultural que fundaron hace diez años: “Es nuestra imagen por puro convencimiento”, dicen a coro los dos. Esta entrevista pues es una voz coral, una sinfonía a la arqueología minera en la que un Roberto-Mahler, comedido y reflexivo, controla los adiago del descubrimiento de los vestigios, a la vez que María Fernanda-Beethoven, apasionada y convincente, imprime el ritmo de su conservación con un molto allegro que descompone la indiferencia. Nunca más contemplaré nuestro patrimonio industrial con esa mirada acostumbrada porque hoy siento emoción.
- Miguel el del Mesón
- Miguel Legarreta Muín, Miguel el del Mesón… toda una personalidad de la hostelería turonesa. La gente habla unánimamente bien de él, cosa rara en cualquier pueblo donde la proximidad tantas veces nos hace ser más críticos, ver con exagerada clarividencia los defectos de los demás. Su tono es sosegado, claro, caluroso y te hace sentir bien desde el primer contacto. Se le nota mesurado y evitando en todo momento el entrar en conflictos y en antagonismos. Acoge a los clientes como si fueran de su familia, conoce sus nombres y anticipa sus gustos. Detrás de la barra ejerce con tacto una autoridad moral a la hora de imponer respeto en algunas conversaciones acaloradas. El negocio lo lleva como una pasión, como la misión de su carrera. Porque le gusta lo que hace, porque siente y ejerce un profundo respeto por los demás, porque ha aprendido a oír, ver y callar, Miguel es hoy un testigo ineludible de la historia reciente de nuestro valle. De no haber recalado definitivamente en Turón, seguramente hubiera seguido varando, como dice, por un mundo del que chapurrea, admite humildemente, varias lenguas. Se nos antoja que para este turonista, con el corazón (com)partido entre sus montañas navarras y los cordales turoneses, el mesón, su Mesón ha sido la mejor atalaya para la observación de la vida de nuestro pueblo. Llegó con el último cotillón del valle pero cuando aún había sitio para emprender negocio. Hoy a punto de poner un cierre irreprochable a su trayectoria profesional echa una mirada objetiva a nuestra historia y se dispone a seguir fiel a su mayor compromiso humanista, el que tiene con sus seres queridos, con sus amigos y con sus dos pueblos. Gracias Miguel por haber venido a Turón.
- Mis escuelas de Pandel y Armiello
- Cuánta historia y cuántas vidas en el trasfondo de los recuerdos de estos personajes a los que, de alguna manera, Benilde les devuelve la vida y la palabra en esas andanzas escolares. Un San Justo vacío de críos y habitantes y unos pueblos hoy huérfanos de sus históricas escuelas: Pandel, Carcarosa o Armiello. Con esta memoria gráfica volverá a escucharse el barullo infantil y muchos de sus protagonistas volverán la mente atrás para recuperar momentos felices.
- Nati y Ramón
- Con sus ochenta años Nati Velasco sigue paseando esa clase y elegancia que siempre la han caracterizado. Es además una persona “a la escucha” y sensible que no vive de recuerdos, aunque los tiene muy presentes y mentalmente bien organizados, porque piensa que el presente siempre es el momento de disfrutar de las cosas buenas que les da la vida. Junto con Ramón Fernández, de Puente Villandio, administrativo de la Empresa que supo conquistar, lleva toda la vida en Espinos. Este dúo de testigos privilegiados y lúcidos se sabe la historia de esta parte alta del valle y de su minería. No viven en una casa cualquiera. La casa-cuadra que fue unos de los edificios distintivos del grupo minero ha sido la atalaya desde la que físicamente han podido contemplar gran parte del valle, San Andrés hacia arriba y el serpentear del paisaje turonés echando la mirada hacia la derecha. Comenzaron su andar juntos disfrutando de una vida familiar cómoda, junto a los padres, en esta construcción impresionante, último testigo, junto con la de Podrizos, de aquellas famosas casas-cuadras que suministraban las sufridas mulas a la explotación del carbón en nuestra zona. Han seguido viviendo en el piso superior, con el envidiable y magnífico suelo de pino rojo de siempre, y no han querido borrar del todo esa página de historia que representa la construcción. Gracias a ese amor por ese pasado tan ligado a la vida de su padre, José Velasco el cuadreru, aún conservan en la parte baja, lo que fuera antiguamente la cuadra, tolvas para el pienso, pesebres, aperos y hasta nombres de esos animales tan sacrificados. El espacio de unos momentos, Nati y Ramón, con su gran memoria, han devuelto el frenético trajín de toda una actividad laboral, el punto de llegada de tantos grupos, aquellos planos inclinados, la trinchera de La Faya… Se cierran los álbumes y se silencian los recuerdos. Ramón, con sus 85 años, reemprende la siega y Nati sus quehaceres, su lectura o su navegación por internet. Disfrutan, son felices y no se arrepienten de no haber abandonado este rincón que es toda su vida.
- Nueva etapa para SO.TU.FE.
- A menos de tres meses de las fiestas grandes turonesas, oyó la llamada acuciante y desesperada de SOTUFE y respondió presente para tomar la antorcha de una asociación de festejos que dice “forma parte del patrimonio y de la tradición del pueblo”. Ante una situación que hubiera podido acabar en la desaparición de la asociación sumiendo aún más el valle en la desidia, José Luis Coble entendió que había que dar un paso y junto con un grupo de colaboradores decidió tomar las riendas con ilusión. Sabe que lo inmediato es trabajar con rapidez para sacar las próximas fiestas adelante pero también llega a la directiva con nuevas ideas de cara al futuro. Está muy agradecido a sus predecesores en este cargo, quiere “aprender de lo que hicieron y consiguieron los demás y emprender una nueva etapa intentando dar un nuevo impulso para que este (re)encuentro festivo de todos los turoneses entre en una nueva dinámica”. Turonés nacido en La Rebaldana, con ascendencia andaluza, José Luis, afable, relajado, simpático y que inspira confianza, no es un novel en la toma de responsabilidades asociativas. Durante más de diez años fue presidente del Club Atletismo Mieres y colabora diariamente con Radio «Parpayuela». Este prejubilado administrativo de Hunosa tendrá que aligerar su agenda para dedicarse a las actividades de Sotufe que van más allá de las fiestas del Cristo, aunque afirma que “en este periodo de crisis no hay que olvidar lo festivo, los tres días de alegría…un oasis que permita olvidar lo complicado de la situación”. La nueva directiva que preside adelanta que entre sus objetivos está el contar con gente joven en la asociación para “modernizar” las diferentes actividades y el utilizar las redes sociales para captar nuevos socios o colaboradores, con el gran objetivo de lograr que parte de “los miles turoneses que se han visto obligados a dejar el valle vuelvan a estrechar los lazos con el territorio y den su apoyo a la organización”. El reto es grande y los recursos escasos, pero Coble no está solo, “todos los colectivos se han puesto a nuestra disposición porque el movimiento asociativo de Turón es un ejemplo de compromiso inquebrantable con el valle”. Vaya aquí nuestro apoyo desde esta página.
- Nuria Varela: Turón es mi casa, el lugar que comparto vaya donde vaya.
- A la hora de definir una personalidad como la de Nuria Varela habría que tener en cuenta todas sus facetas de mujer comprometida… escritora, reportera, feminista, política… Demasiadas quizás, con las que corremos el riesgo de olvidar lo esencial. Es Nuria, al fin y al cabo, una turonesa (1967) sin fronteras, con unos valores universales entre los que sobresalen su lucha permanente contra la injusticia y en pro de la igualdad. Unos valores que certifican su humanismo y que dice haber aprendido, sin darse cuenta, de sus padres. Esa preocupación por la justicia y la igualdad nace y crece junto a su pasión por una profesión, el periodismo, que la ha llevado a los sitios “ donde estaban ocurriendo las cosas en el momento en que ocurrían”. A pesar de odiar la violencia quiso viajar hasta el corazón de muchos conflictos, Afganistán, Chiapas, El Salvador, Nicaragua, Chechenia, Bosnia… , porque esa actuación representa para ella el periodismo más puro que le permitió profundizar en cuestiones fundamentales. Las guerras, dice, sacan “lo mejor y lo peor de cada uno y permiten ver la capacidad de supervivencia del ser humano”. Metida de lleno en todos sus compromisos sociales Nuria Varela saborea el presente como un gran regalo, un presente en el que cuentan de manera relevante y esencial su familia que siempre le ha querido y apoyado, la gente con la que se ha cruzado y un pueblo, Turón, en el que encuentra la tranquilidad rodeada de sus amigos
- Piedad Martínez o el optimismo y la convicción al servicio de un pueblo.
- Piedad, presidenta de las "Amas de casa" habla con pasión y optimismo de su Turón querido y de ese mundo aparte que le dio una juventud afortunada, la mejor: Los Cuarteles. Aún recuerda los típicos azulejos de la cocina, las conversaciones en los corredores y esa manera tan peculiar de entrar en la “vida” de los vecinos sin “picar” porque bastaba con tirar del cordón que pendía de la puerta o con dar una vuelta a la llave que estaba por fuera. Hija de Berta Friera de Cortina, que cosía con la madre de Manolito Baquero, y de Santos el de Pepe Polio, listero en La Cuadriella, vivió en una familia feliz que completaban sus dos hermanos Miguel Serapio y Luis. De Cortina donde nació a La Veguina, pasando por esa etapa tan agradable en el nº7 de Los Cuarteles, éste es el itinerario de una turonesa sonriente y decidida que lleva más de veintiún años dando visibilidad a las amas de casa del valle. Su fuerza es el optimismo, una virtud que, dice, le ayuda a disfrutar de la vida, a ver lo positivo en los demás y a estar siempre preparada a participar en los proyectos que “lleven el pueblo hacia arriba”. El gran encuentro regional de amas de casa que se celebró en Turón hace tres años reunió a más de 2000 mujeres. Un llenazo en el pueblo que no se había visto desde años. Optimista sí, pero una presidenta realista que aunque ve con preocupación el futuro del pueblo siempre está dispuesta a publicitar ese Turón donde “ la gente es encantadora, el paisaje ideal” y en el que se puede disfrutar y estar tranquilos… Convencida añade: “Turón ye preciosu”
- Rafael Menéndez - El camino de Roma lleva a Turón.
- De Lena a Roma y de Roma a Turón… Don Rafael Menéndez Albuicet es un sacerdote que en cada destino tiene una visión clara de la labor que puede realizar. Llega al valle para dar estabilidad a dos de sus parroquias, San Martín y Santa Bárbara. Su nombramiento acaba pues con la fragilidad de una situación que los feligreses asiduos de los dos templos vivieron con doble preocupación: la ausencia de una vida pastoral asentada y el deterioro del edificio emblemático de la iglesia de La Felguera. Nuevo en Turón, sí, pero no por ello desconocedor del valle, del municipio y de sus retos pastorales. Recuerda con cariño que dos curas oriundos de Villapendi, Don Ramón y Don Javier, contribuyeron de manera importante a su vocación y a su formación como sacerdote. Esta designación para él tiene pues un cariz providencialista, ”por eso, dice, este nombramiento en Turón significa algo muy especial para mí, si vengo a Turón es por algo y los retos no faltan, por supuesto”. El estado alarmante del edificio requiere efectivamente una intervención urgente. Este avilesino de cuarenta y un años, con raíces familiares valencianas que pasó doce años en Lena y tres en Roma, recuerda que el primer acto que tuvo, después de ser ordenado, fue en esta zona del Caudal sustituyendo al capellán de Murias, Don Ignacio Llorente, en uno de esos días dramáticos y difíciles de olvidar: la trágica muerte de de los doce trabajadores checos. Los primeros contactos de este hombre abierto y de diálogo han sido calurosos y el recibimiento por tanta gente “comprometida con su fe” alentador. Repite, una y mil veces, que ha venido a Turón “ con afán de servir, de ser útil de alguna manera” y piensa que en estos momentos socio-económicos complicados” es necesario aunar esfuerzos para salir de la crisis, de las crisis, y que los valores espirituales pueden ayudar”.
- Rafael Menéndez - El camino de Roma lleva a Turón.
- De Lena a Roma y de Roma a Turón… Don Rafael Menéndez Albuicet es un sacerdote que en cada destino tiene una visión clara de la labor que puede realizar. Llega al valle para dar estabilidad a dos de sus parroquias, San Martín y Santa Bárbara. Su nombramiento acaba pues con la fragilidad de una situación que los feligreses asiduos de los dos templos vivieron con doble preocupación: la ausencia de una vida pastoral asentada y el deterioro del edificio emblemático de la iglesia de La Felguera. Nuevo en Turón, sí, pero no por ello desconocedor del valle, del municipio y de sus retos pastorales. Recuerda con cariño que dos curas oriundos de Villapendi, Don Ramón y Don Javier, contribuyeron de manera importante a su vocación y a su formación como sacerdote. Esta designación para él tiene pues un cariz providencialista, ”por eso, dice, este nombramiento en Turón significa algo muy especial para mí, si vengo a Turón es por algo y los retos no faltan, por supuesto”. El estado alarmante del edificio requiere efectivamente una intervención urgente. Este avilesino de cuarenta y un años, con raíces familiares valencianas que pasó doce años en Lena y tres en Roma, recuerda que el primer acto que tuvo, después de ser ordenado, fue en esta zona del Caudal sustituyendo al capellán de Murias, Don Ignacio Llorente, en uno de esos días dramáticos y difíciles de olvidar: la trágica muerte de de los doce trabajadores checos. Los primeros contactos de este hombre abierto y de diálogo han sido calurosos y el recibimiento por tanta gente “comprometida con su fe” alentador. Repite, una y mil veces, que ha venido a Turón “ con afán de servir, de ser útil de alguna manera” y piensa que en estos momentos socio-económicos complicados” es necesario aunar esfuerzos para salir de la crisis, de las crisis, y que los valores espirituales pueden ayudar”.
- Ricardo, el guardián de Felguera
- Descubrir un pueblo por primera vez, de la mano de Ricardo, su alma numantina, y de mi buen amigo José Luis, gran pateador y fotógrafo apasionado del valle, es una experiencia entrañable, inolvidable y hasta conmovedora. El sol acompañó el paseo y de repente todo se presentó casi perfecto en su quietud y en el ritmo pausado de sus vidas, las cosas y la gente: las casas elegantemente restauradas de Pandel, sus satisfechos propietarios, los hieráticos vigilantes de los huertos plantados en sus cayados y esos caminos alfombrados de castañes… Bajaban caballos y jinetes y Carcarosa seguía canalizando nuestra mirada y nuestros pasos. Y allí, detrás de una curvatura empedrada y sin nombre, el camino hacia nuestra terra incognita. “Ricardo Fernández González, hijo de Libertad y de Florentino, feliz morador de Felguera de Carcarosa”. Esta podría ser la tarjeta de visita del último vecino de ese puñado de casas solariegas que se disimulan detrás de esa curva discreta, subiendo de Pandel a Carcarosa. Ricardo con sus 61 años, último y fiel guardián de algo que no se resigna a ver desaparecer y minero durante 27 años, de Fortuna a La Rebaldana, tiene una memoria prodigiosa. Lleva los nombres grabados, con sus anécdotas, los de Carcarosa, los de Pandel, los de Pervaca…Ramón el de Nardina, el hermanu de Arcadio, Milde, Narda y Rosa casada con Lito el hermanu de Celso el de Carcarosa… Es una huidiza memoria necesaria. Él sigue allí por el “capital”, su ganado esparcido por los praos, hace el “sanmartín” con la ayuda de sus hermanos y aunque “acostumbrau y fartucu” de contemplar el valle desde el Collau hasta Villandio no deja de reconocer el encanto que tiene su Felguera de Carcarosa. Hizo su propia carretera en los años noventa y aunque su vida se ha vuelto más fácil no abandonará su casa hasta el último sueño. Así es su vida.
- Ricardo, Manuel y Felipe: El trío dinámico
- El Centro Social de Personas Mayores de Turón, dirigido en la actualidad por su directora Rosana Vega García y una junta directiva totalmente volcada en la organización de las actividades y en el servicio a nuestros mayores, nace hace dieciséis años, en 1995, fruto de la iniciativa del lasaliano Hno. Lucinio, hoy retirado en el Monasterio-Noviciado de Bujedo. Realizado en aquel entonces por el IMSERSO, el centro pasará más tarde, gracias al régimen de trasferencias, al departamento de Asuntos Sociales. Merced a la petición de traslado de la antigua directora, Rosana, mujer del mar, llega a Turón en 2007 identificándose totalmente con el proyecto y con el pueblo. Todavía hoy se asombra con la cantidad de turoneses longevos. “ No sé si es el agua o el clima del valle pero hay un montón de longevos impresionante”, dice. Generosa y agradecida sugiere la concesión del Pote de Oro al grupo de voluntarios cuya labor discreta y ejemplar suscita la admiración de cuantos frecuentan el centro. Estos dieciséis años de existencia han convertido aquel pequeño, aunque ambicioso proyecto, en un diseño social con gran proyección e irremplazable utilidad pública para el valle y sus alrededores. El abanico actual de sus múltiples ocupaciones poco se parece a las incipientes actividades de parchís o de cartas. Hoy las excursiones y las exposiciones, los cursillos de informática o de pintura, la gimnasia, las manualidades y las recientes actividades corales y un largo etc. han convertido al centro turonés en uno de los focos de mayor dinamismo y actividad del municipio. Nuestra página quiere rendir homenaje a un trío dinámico, Ricardo, Manuel y Felipe que con su labor desinteresada, dedicada, eficiente y cariñosa apoyan al gran equipo de profesionales de enfermería muchas de ellas con experiencia en geriatría hospitalaria y oriundas de Moreda, de Pola de Lena o de …San Sebastián. Un tributo colectivo sin lugar a dudas.
- Tino, suerte y dramas
- Un reloj de campana acompasa nuestro encuentro. Un campaneo que sigue marcando las largas horas de una dilatada existencia que no ha olvidado un ápice de todo lo vivido. Una amplia vida bendecida por los doses… 22 del 2 del 22. Noventa y cinco años dan mucho que recordar. Tino Sindical habla sin cortarse, con una voz clara y sosegada que desgrana los recuerdos a la manera de un susurro apacible que nos cautiva y nos seduce. De vez en cuando se le escapa un nombre, muy pocos, seguramente algún protagonista que se refugia en el anonimato. Memoria prodigiosa para los nombres y los acontecimientos, el polifacético oficinista podría ejercer de historiador, a la inglesa, en su interior pulcro y acogedor, con sus muebles, sus cuadros, sus fotos y su elegante vestimenta. Hace lustros que no se ha movido de los jardines de la Central y su cordón umbilical con el universo minero e industrial de su querido Valle persiste intacto. Su rutina cuidando y contemplando su coqueto jardín o remontando la carretera y el tiempo para conversar con sus amigos en la Gotera quiebra una soledad que pesa por momentos.
- Tirador: El banquero de Turón.
- Con José Luis Tirador se amplía la galería de los turoneses trotamundos que nunca quisieron cortar el cordón umbilical con el valle. Recuerda un Turón próspero “donde corría el dinero extraído de la tierra”, pero no desprovisto de funestos recuerdos, el precio pagado por la minería para una vida mejor. Sabe que no es un protagonista del presente ni del futuro de su valle, ya que su vida profesional le llevó a traspasar casi todas las fronteras de la América latina, por eso siente tanto respeto y admiración por los que han luchado y lo siguen haciendo desde dentro. El “fíu de Braulio” ha sido fiel a sus raíces asturianas y a su sentir turonés. Con casa en Luanco desde hace más de 20 años para “respirar asturianismo”, cuanto más disfruta es cuando vuelve a su Turón, cuando anualmente con un grupo de amigos “los de siempre”, como dice, celebra ese encuentro de los antiguos alumnos de La Salle en Casa Migio, allá en Urbiés, desde donde se puede abarcar el largo valle del Turón. Pero también se siente de Quito, de Madrid… Porque José Luis asocia lugares y personas, su familia y sus amigos. Es lo que él llama el “tesoro de mi vida”. Con tres hijas de su primer matrimonio y tres nietos, uno de cada una de ellas, junto con su actual esposa es el joven padre de un niño de nueve años. Sigue en la palestra profesional con casi 70 años y después de haber abandonado el tenis o el squash, deportes exigentes, sigue practicando la caza y algo de golf. José Luis seguirá con las botas puestas hasta el final. Buen caminante, gran lector y brillante conocedor de la música, todo tipo de música, lleva dentro un viejo sueño: escribir. Atrás quedan una incipiente incursión en la política de la que salió por no estar tallado para un mundo tan complicado, atrás queda también el proyecto del restaurante español en Quito… Atrás quedan tantos recuerdos. Quizás sea éste el momento de escribirlos.
- Tono intimista para un pasión contagiosa: la música.
- Fidel González, joven padre de 30 años, docente de música y de ciencias sociales, asume con entusiasmo la dirección del prestigioso Coro Minero de Turón. Sus mil proyectos musicales pasan también por el Coro de Mayores del Centro Social y los múltiples intentos de lanzar coros infantiles, en su día en La Salle, Villapendi, Figaredo o en el Ateneo turonés. No le faltó ayuda desde la Concejalía de Cultura, dice, pero el compromiso de los chavales fue escaso. Sin embargo, convencido de la necesidad de preservar el futuro musical del valle, asegura que volverá con nuevas ideas para que la música siga llenando vidas y aunando a los turoneses.
- Tono intimista para un pasión contagiosa: la música.
- Fidel González, joven padre de 30 años, docente de música y de ciencias sociales, asume con entusiasmo la dirección del prestigioso Coro Minero de Turón. Sus mil proyectos musicales pasan también por el Coro de Mayores del Centro Social y los múltiples intentos de lanzar coros infantiles, en su día en La Salle, Villapendi, Figaredo o en el Ateneo turonés. No le faltó ayuda desde la Concejalía de Cultura, dice, pero el compromiso de los chavales fue escaso. Sin embargo, convencido de la necesidad de preservar el futuro musical del valle, asegura que volverá con nuevas ideas para que la música siga llenando vidas y aunando a los turoneses.
- Trabajar desde el optimismo
- Turón es una forma de pensar, de vivir, que no se puede explicar.
- El relevo generacional que impulsó la creación de la Plataforma Juvenil en marzo de 1996 sigue, hoy más que nunca, al pie de la brecha. En un valle cuyos tiempos de bonanza forman ya parte de un pasado reciente, la labor comprometida de este infatigable colectivo de jóvenes es una lucha permanente, ejemplar y éxitosa contra la resignación. Para Miguel Prado, actual presidente, "Turón necesita muchas cosas para seguir caminando y si no estamos todos unidos, comprometidos y en el mismo vagón, todo ira a peor (...) deberíamos pararnos a pensar qué es lo que Turón necesita- y se merece- y a partir de ahí empezar a caminar". Está claro, la juventud turonesa nunca tirará la toalla.
- Turoneses de Primera
- Son nombres que desgranan a menudo los aficionados turoneses en sus largas conversaciones deportivas, pero faltaba un artículo homenaje a estas figuras eminentes del deporte nacional. Es la historia de una cantera extraordinaria, en su mayoría nacida en el colegio de La Salle, que tuvo su momento culminante, en los años sesenta, con siete jugadores en Primera. Histórico y seguramente irrepetible. Celso Alonso Sanjulián, nacido en Pedruño en 1950, es uno de los más destacados conocedores de nuestro mundo deportivo. Tras unos estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Oviedo, su vida ha estado siempre dedicada al periodismo, mayoritariamente al deporte: La Voz de Asturias, Asturias Diario, Región, Hoja del Lunes de Oviedo, La Nueva España y corresponsal de Sport durante 28 años. Gracias a él por recordar minuciosamente este eslabón esencial.
- Un compromiso que abre puertas.
- De entrada Alfredo Velasco González, Fredo para sus numerosos amigos y conocidos, se nos antoja un hombre normal y corriente. A medida que se nutre nuestro diálogo, sus palabras sencillas cuestionan nuestra propia vida y brotan con la fuerza de la convicción. Se confirma nuestra primera impresión: el premio Mierense del año 2011 es un hombre normal y corriente, eso que todos queremos ser, respetuoso, tolerante con los demás, y sobre todo solidario y comprometido. Es un hombre que desde su juventud ha dado sentido a su vida y así, huyendo de la cómoda pasividad ha ido caminando por la existencia haciendo algo muy sencillo: ayudar a los demás a recuperar el norte de sus propias vidas. Escuchando con pudor acomplejado, a este turonés, nacido en Espinos en 1959, nos vienen a la memoria unos versos machadianos de sobra conocidos que queremos parafrasear para ajustar al perfil de una persona que junto con su familia, Balbina su esposa y sus hijos Raúl y Berto, ha decidido ofrecer lo mejor que lleva dentro, sus valores humanistas : “Mi infancia son recuerdos de un barrio de Turón… mi juventud, muchos años en tierra solidaria… mi historia, muchos casos que recordar quiero … y amé cuanto ellos puedan tener de solidario … y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”. En esa línea del tiempo que lleva a Fredo desde Espinos hasta los talleres de Villabona, un largo recorrido en el que están sus años felices por la parte alta del valle, en un ambiente minero en el que “había más cercanía y por consiguiente más unión, más colaboración, en el que nos apoyábamos unos a otros”, un marco infantil solamente ensombrecido por el recuerdo ocasional de los accidentes del carbón y de aquel duelo que, a su paso, enmudecía caminos y vecindario y recluía a los más pequeños en sus casas. Una entrañable conversación, más que una entrevista, que relata de manera somera, los momentos de inflexión de todos sus compromisos. Fredo se ha reinventado, descubierto y encontrado en cada una de esas decisiones. Hoy después de oír rechinar en nuestra mente las puertas de Villabona, sentémonos un momento y meditemos unos instantes sobre nuestras vidas, lo hecho y lo por hacer, saludando con admiración las largas horas, no siempre fáciles, de dedicación y de entrega de un generoso altruista movido por su creencia…una persona buena.
- Un ecohuerto para el valle
- Quizás pueda parecer natural que esta iniciativa del ECOHUERTO como proyecto respetuoso del medio ambiente pueda encontrar su ubicación idónea en un valle como el nuestro dentro de ese "Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras" y de cierto sí lo es. Pero lo que parece menos evidente, dada la situación socio-económica, es el que unos jóvenes emprendedores vitorianos tengan la voluntad y el convencimiento de que ese proyecto, generoso y atento a nuestra naturaleza pueda ir adelante así en un lugar un poco apartado de la gran actividad. Es verdad que en nuestro valle, el todopoderoso imperio del carbón ocultó o eclipsó durante demasiados años la riqueza de nuestro bosque y de nuestro suelo, haciendo que algunos olvidaran esa enorme riqueza ecoforestal de sus castaños, robles, hayas y demás abedules con los que convivimos desde siempre. Pues bien, una vez más emprendedores foráneos apuestan por nuestra biodiversidad. Ángel García Beitia y su compañera, Andrea Arana Marcos, llegaron hace unos años a nuestro municipio para dedicarse a la agricultura ecológica. Con la creación de este espacio natural quieren participar de la formación y sensibilización a este tema con la elaboración y oferta de proyectos dirigidos a los centros escolares y demás personas interesadas y preocupadas por el medio ambiente y la agricultura ecológica. Siembras, recuperación y conocimiento de semillas autóctonas, reciclaje y compostaje, recolección de frutos silvestres e itinerarios verdes, rutas de aventura y sendas temáticas y un abanico amplio de actividades esperan a los enamorados de nuestra naturaleza.
- Una fuerza tranquila al servicio de los demás
- Si la vida fueran números fríos, los de Julio Cora serían dramáticamente significativos de la dureza de su recorrido. Nace el 10 de mayo del 22 y con 11 años y seis hermanos se queda sin madre. Siete años más tarde, el 3 de abril de 1940, un accidente minero trunca la vida del padre. Así empieza la vida adulta de Julio Cora Gutiérrez, minero hijo de minero y testigo veterano de la historia de su pueblo Repedroso. Pero Julio, con sus noventa años, hombre cauto a la hora de hablar, ha sublimado su vida, recorriéndola a su ritmo de hombre bueno, como una fuerza tranquila al servicio de los demás. Con Nedina su esposa son la memoria viva, casi secular, de su pueblo. A medida que hablamos, su mirada serena y profunda se frunce y rebusca lentamente y selecciona con pudor unos recuerdos que terminan alumbrando nuestra conversación. No es un dialogo fluido, su memoria comunica perfectamente con sus silencios y sus palabras son suficientes e imponen respeto y admiración. Es un pudor que no contradice la nitidez de lo que comparte, se le notan los labios muy cerca del corazón. De Vivero a Turón, de sus bisabuelos gallegos a su nieta, Julio, evidencia su memoria de lugares y personas, familiares o gente cruzada durante una vida “normal y corriente”, como dice. Confiesa tener “fotos a mansalva” pero carecer de paciencia para ordenar ese pasado que su nieta quisera ver plasmado de manera más sistemática en unos álbumes que aún siguen sin estrenar. Son unas cajas repletas de varios cientos de fotos que contienen cada una toda una parcela importante de su propia historia porque como comenta “en aquellos tiempos las fotos eran caras y solamente se hacían en acontecimientos muy especiales”. No tiraron nada, aquí están los archivos de una historia familiar ramificada por Galicia, Argentina, Suiza, Francia… y como centro vital para él, Repedroso. A Nedina y a Julio se les nota felices, comparten recuerdos, coinciden en ellos, se completan. Son 174 años de recuerdos acumulados con los que son capaces de reescribir su propia historia con todo detalle. Julio y Nedina, Nedina y Julio, inseparables, faenando por la huerta entre kiwis, calabacines, cebollines, “arbejos” … y animales domésticos, o sentados en un banco al sol delante de su casa, verdadero promontorio contemplando el valle y el transcurrir de su vida. “Mientras haya salud, te espabilas, si te cansas vas más despacio, aunque estemos caducando, yo no me doy de baja”. Eso es optimismo.
- Vicente Secades García: el último modelista
- Vuelta a casa
- Con esta parte terminamos la evocación de Miguel Olivar, otro de esos protagonistas cuyo turonismo hiperactivo ha dejado huella en la historia de nuestro pueblo. Su vida, como la de otros tantos turoneses que lucharon por la dignidad de los habitantes del valle, reviste para nosotros un valor altamente pedagógico. A la lectura de sus vivencias, con su regreso a casa, vienen a nuestra mente páginas enteras de Carlos María Ydígoras en su novela " Los hombres crecen bajo tierra": "Orgulloso de mi aventura, de mis heridas...iba adentrándome en la cuenca... regresaba para de nuevo arrojar mi juventud en aquellas tierras negras.., para reanudar los "trabajos forzados con horas extraordinarias"... cuando llegué a la colina que dominaba la hondonada de la cuenca, ya había cambiado de ánimo, emocionado ante la vista de las casas de la aldea, apelotonadas junto al río". En esta segunda entrega, de 1940 a vísperas del 2000, Olivar nos ofrece con sus pinceladas verbales ajustadas y evocadoras su visión de algunos de los momentos importantes de la historia colectiva y de su propia historia: el hambre y el racionamiento, las huelgas, su matrimonio y su familia... Más que miradas hacia el recuerdo son ventanas abiertas hacia un mejor conocimeinto de lo que fue nuestro valle. Porque la historia la escriben sus propios protagonistas, no me cabe la menor duda que si hubiera habido, a la hora de escribir y de compilar, muchos más Olivar(es), hoy contaríamos con una documentación de primera importancia. Como decíamos en la primera parte (Las mil huellas de Miguel Olivar ), él escribió y compiló para rechazar el olvido. Agradecidos le estamos hoy. Ejemplo a seguir para que nuestro viaje por la vida enriquezca la memoria de un pueblo, el nuestro. ¿Cuál es el valor de nuestra vida?
- Zoilo .... el hermanu de Nito
- “Zoilo… Tienes que hablar con Zoilo, es una verdadera enciclopedia existencial”. Esas son las palabras que muchos, familiares y amigos, me repetían con insistencia cuando hablábamos de entrevistas para nuestra página turonesa. Zoilo, así a secas, suena tan exótico que uno se hizo su propio retrato, el de un trotamundos feliz, lleno de vivencias, presumiendo de turonista por la vida y hasta con cierta sabiduría. Pero Zoilo es eso y mucho más. Zoilo nació para escritor y el poder de su palabra nos arrastra sin resistencia alguna por un pueblo que recrea, defiende y reivindica como suyo. Cicerone entusiasta y brillante de nuestra memoria el “hermanu de Nito” nos adentra en su vida haciéndonos sentirnos uno más de su familia. Por poco terminaríamos compartiendo genealogía. El filtro selectivo de su memoria se quedó con lo mejor de su infancia, una infancia en la que, más allá de las privaciones, triunfó una imaginación sin límites que queda plasmada aquí en unas evocaciones que sacuden inevitablemente nuestras propias remembranzas. De la inmaculada nieve de Polio hasta la negrura peligrosa del pozu La Lloca, un mundo de “picias” y un tanto atrevido que el propio Zoilo califica de momento de supervivencia…”los supervivientes del 40”. Era, y muchos podrían dar testimonio de ello, un mundo en el que la felicidad mental tenía que compensar un entorno socioeconómico, a veces peligroso y dramático y casi siempre, sino precario, bastante escaso. Quedan para el recuerdo, el hierro vendido al chatarrero, los arándanos de Polio, les mores de les caleyes, la fruta comida “al pasar”, les fogueres de San Xuan … Este es Zoilo, el hijo de Benigno Gutiérrez, de San Justo, y Marina Martínez de Vega, de Peñule, orgulloso de su pueblo y de su genealogía, con palabras justas, sentidas y afectuosas para cada miembro de su familia. “No dejes que tu pasado te dicte cómo eres; pero deja que forme parte de cómo vas a ser”, ese sería el lema de su vida.
- Zoilo EFErciendo por el mundo
- ENTREVISTA PARTE II ... En el San Justo de Villanueva de la Cañada, su casa, acariciando con mimo a Cliffor su perro maltés, simpático y faldero como él dice, Zoilo sigue trotando por el mundo, de recuerdo en recuerdo. Su vida es como un álbum de fotos que resumen sus vivencias: los encuentros con los grandes del mundo y el relato de los acontecimientos más triviales y dramáticos de los modestos, guerras, miseria y terremotos. Lleva dentro la historia de su humanidad, la vivida en directo y en la trinchera de la información. Es aún más turonés por haber sido un trotamundos. Porque al final todo vuelve a su cauce, porque al final uno se da cuenta de lo transcendente de los comienzos, por muy humildes que éstos hayan sido. EFE, su casa, fue su tarjeta de visita y su puerta de entrada en el mundo de la política y de la cultura. Pero en esta vorágine del mundo de la información, Zoilo supo cultivar y preservar lo esencial, la amistad y sus raíces... del presidente Torrijos, amigo para siempre, pasando por los Zulaica, sin olvidar los contertulios que formaron su juventud, hasta los más recientes, Lito o Pablo Prieto. Prolonga su vida profesional como miembro activo, no podía ser de otra manera, de la Asociación de Periodistas Europeos, asistiendo a seminarios e intentando terminar una historia política de los últimos 50 años de América Latina, en torno a la figura del general Omar Torrijos, su gran referencia. Zoilo juega al golf, "pastorea", como cariñosamente dice, a sus adorados cinco nietos, se refugia en Río de Janeiro de los inviernos de Madrid y acompaña a Miguel de la Quadra, otro viejo amigo, en los viajes de aventura de Ruta Quetzal, contando su América Latina a los 300 chicos aventureros que participan cada año. Y cuando se para, le sigue contando a Cliffor aquello de Turón... lo de la página, "el reencuentro de todos los turoneses del exilio, que vivimos añorando a los parientes y amigos que dejamos en el Valle...el vicio que no cesa".
